Actitudes de semilla de mala hierba, y problemas de raíz que sabotean tu vida y ministerio.

¿Te encuentres en medio de un proceso de Dios?  Romanos 11:22 declara, «…toma en cuenta la bondad y la severidad de Dios.»

La bondad de Dios se manifiesta en que nos otorga de Sus dones y nos llama a servirle. ¡Qué privilegio!  Su severidad se revela en el proceso de prepararnos para que seamos dignos y competentes para ser comisionados a ese llamado.  Entre el llamado y el tiempo de comisión siempre hay una serie de procesos.

Este es un principio que se aplica a todo cristiano, especialmente a todo aquel que tiene un llamado al ministerio.  A pesar de tu llamado individual, todos tenemos más potencial que alcanzar en Dios y todos somos llamados a ser hechos conformes a la imagen de Cristo (Rom. 8:29).

No podemos ignorar que el diablo también está enterado de tu potencial y busca sabotearte. En la parábola del trigo y de la cizaña…  “mientras durmieron” un enemigo vino y sembró cizaña entre el trigo (Mateo 13).  Nadie se dio cuenta hasta que brotó y comenzó a crecer. Esa tierra tuvo que someterse a un proceso largo para eliminar la cizaña del campo.

De la misma forma, tienes un enemigo que busca abortar o limitar la eficacia de tu testimonio o ministerio, y espera los tiempos cuando estás dormido o distraído para sembrar semilla mala. La semilla mala, sin ser tratada y eliminada, se desarrolla en problemas de raíz, y produce toda clase de fruto malo que puede limitar severamente o hasta abortar a un ministerio por completo.

¿Cuáles son las actitudes de semilla mala? ¿Cómo sabemos si ya se convirtió en un problema de raíz? ¿Cuál es el remedio de Dios?  ¿Cómo podemos someternos al proceso de Dios, ser restaurado, y avanzar?

En esta serie vamos a investigar las vidas de diferentes personajes bíblicos para identificar los problemas de raíz y actitudes negativas que les impidieron en sus ministerios y cómo nosotros podemos evitar esas mismas trampas y permitir que Dios nos siga moldeando para hacernos conformes a la imagen de Cristo.

Le comparto una nueva serie de enseñanzas basadas en la primera parte del libro por el Dr. Bill Hamon, «Los Profetas, Peligros y Principios».

Aquí está el video de la primera parte de la serie:

 

Para ver la lista de la serie completa de 14 partes, sigue este link:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLZSO6hYMnUYXRU-RzygiOu-4xo4meXVmr

 

 



7 Pasos Prácticos para ver su Cumplimiento

CÓMO RESPONDER A LA PROFECÍA PERSONAL – PARTE 3

7 Pasos Prácticos para ver su Cumplimiento

Esta es la TERCERA PARTE de tres enseñanzas acerca de cómo responder a la profecía personal. En esta última parte voy a destacar ocho pasos prácticos que puedes implementar para responder bíblicamente a tus profecías personales para ver el cumplimiento.

En la primera parte yo compartí cómo el vocero humano y falible pueda afectar a la profecía, y por qué tenemos que juzgar las profecías.  La segunda parte examina la naturaleza de la profecía personal. Recomiendo que te tomes el tiempo de leer toda la serie. Al final ofreceré los enlaces para las primeras dos partes.

SIETE PASOS PRÁCTICOS EN RESPUESTA A UNA PROFECÍA PERSONAL

1) ESCRIBA LA PROFECÍA SOBRE UN PAPEL

«Escribe la visión y grábala claramente en tablas para que corra el que las lea.» Habacuc 2:2

Cuando transcribes una profecía, te ayuda mucho porque así puedes leer y analizar el contenido de la profecía sin la voz y la personalidad de la persona que te profetizó. Podrás ver, entonces, precisamente qué fue declarado en la profecía.

Es por eso por lo que, en Christian International, insistimos que grabemos todas las profecías personales. Si creemos que Dios nos está hablando, ¡entonces queremos tener alguna forma de documentar lo que nos dijo!

Cuando tienes una transcripción de la profecía, puedes juzgarla con mayor precisión. Si la profecía no está grabada, entonces estás a merced de tu memoria. No podemos recordar cada palabra pronunciada y, como seres humanos, tendemos a escuchar lo que queremos en vez de lo que Dios quería decirnos. Además, tendemos aplicar y acomodar la profecía a nuestro gusto, ¡y ambas tendencias son peligrosas!

2) JUZGA LA PROFECÍA CONFORME A PRINCIPIOS BÍBLICOS Y EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU SANTO

El Testimonio de la Escritura. (2ª Timoteo 3:16; Salmo 89:34; Hebreos 13:8; Malaquías 3:6; Gálatas 1:8). Toda profecía personal está sujeta a la Santa Biblia (2ª Pedro 1:20). Dios no se contradice. Si la profecía no está de acuerdo con los principios bíblicos y la doctrina de los apóstoles del Nuevo Testamento, no es de Dios.

Dios nunca te instruirá a romper uno de Sus principios bíblicos establecidos. Dios nunca te instruirá a divorciarte de tu pareja, sino a vivir en fidelidad y guardar los pactos, porque Él ya ha establecido, «lo que Dios juntó, no lo separe el hombre» (Mateo 19:6).

Dios nunca te instruirá para calumniar a otros o dividir una congregación para lanzar tu propio ministerio (Efesios 4:1-3). Dios nos ha mandado honrar a los que están en autoridad y buscar la paz con todos tanto como sea posible (2 Timoteo 2:1-3; Romanos 12:18). Cristo quiere edificar su Iglesia, no dividirla (Mateo 16:18).

El Testimonio del Espíritu Santo.

De la misma manera que el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu humano redimido de que somos hijos de Dios (Romanos 8:16), el Espíritu Santo puede dar testimonio a nuestro espíritu cuando una profecía, o una porción de una profecía personal, es de Dios o no.

Normalmente, el testimonio del Espíritu Santo viene en forma de una paz interior e inexplicable. Tu mente aún puede tener preguntas. Es posible que no tengas idea de cómo se podría cumplir la profecía, pero si es de Dios, habrá una paz inexplicable y una confianza de que Dios, de alguna manera, lo cumplirá.

TESTIMONIO PERSONAL – Hace muchos años, Dios dio a mi esposa y a mí una profecía diciendo que nos daría una casa propia. La profecía fue confirmada múltiples veces. No sabíamos cómo se podía cumplirse, pues en lo natural era imposible. No obstante, sabíamos sin duda que si seguíamos viviendo en fe y en obediencia, Dios lo haría posible.

Por fin, sabíamos que se acercaba el tiempo del cumplimiento. Interesantemente nuestras circunstancias naturales estaban aún menos favorables que antes. Pero teníamos una paz inexplicable a pesar de las circunstancias contrarias. Seguíamos orando juntos como familia. Dios nos dio dirección específica, y comenzamos a hacer pasos de fe.  Dios honró nuestros pasos de fe y abrió camino en donde no hubo camino antes.  Por medio de una serie de milagros Dios hizo posible lo imposible y cumplió Su promesa profética.

UNA PALABRA DE EQUILIBRIO: No es suficiente tener un “buen sentir” acerca de una profecía. TODA profecía está sujeta a los principios de las Escrituras. A veces la carne o la mente natural se sentirá muy a gusto con algo que Dios prohíbe.  Tenemos que discernir entre lo que procede de la mente natural y lo que procede de la Mente de Dios.

Si Dios te ha ordenado que hagas algo y no lo haces, entonces no estás en condiciones de recibir el favor de Dios. Además, si la desobediencia se convierte en un patrón de comportamiento, te vuelves vulnerable a un espíritu de autoengaño (Santiago 1:22).

Es posible engañar a ti mismo si deseas fuertemente algo que Dios no ha autorizado.

Había una mujer que estaba obsesionada con la idea de casarse con su pastor. ¡Estaba orando para que la verdadera esposa de su pastor muriera para que ella pudiera tomar su lugar! ¡Eso es un fuerte engaño!  Esas “oraciones” suyas eran brujería, pero a su mente carnal le gustó tanto la idea que no estaba dispuesta a aceptar la corrección de nadie. Cerró los ojos a las Escrituras y sus oídos a la verdadera Voz de Dios.

Esa mujer estaba sorda a la Voz de Dios. Te recomiendo una serie de enseñanzas que tengo publicadas en YouTube acerca de las cosas que provocan ceguera y sordez espiritual… La serie se llama, «Removiendo los Obstáculos Para Oír la Voz de Dios.»

Aun cuando tenemos confirmación que una profecía es de Dios, tenemos que vivir en obediencia para realizar el cumplimiento. Por ejemplo, una de las cosas más básicas para recibir el favor de Dios en nuestras finanzas es el diezmar y ofrendar con fidelidad, gratitud y alegría (Malaquías 3:8-12; 2ª Corintios 9:6-12; Mateo 23:23). El que no lo hace no tiene derecho de anticipar la bendición de Dios sobre su vida. Todas las promesas de Dios son CONDICIONALES (una de las cualidades de la naturaleza de la profecía personal explicada en la segunda parte de esta serie).

La profecía personal no anula la necesidad de recibir consejo sabio de nuestros pastores (Hebreos 13:7-9, 17; Deuteronomio 19:15). El hecho que hemos recibido una palabra verdadera del Señor no es una licencia para regresar a casa como un independiente sintiéndonos espiritualmente superiores.

La profecía personal es sólo UN MÉTODO ENTRE MUCHOS por los cuales podemos conocer la voluntad específica de Dios. El consejo pastoral es otro método legítimo y necesario y los dos deben complementarse y fluir juntos.

Tus pastores te pueden ayudar a analizar tu vida para identificar problemas que puedan bloquear o tardar el cumplimiento de tus profecías personales. Tus pastores también te pueden ayudar a identificar en dónde estás ubicado con relación al cumplimiento, y los pasos que puedes tomarte para apurar el cumplimiento. Puede ser que la profecía se refiere al Capítulo Nueve de tu vida mientras que estás viviendo actualmente en el Capítulo Tres.

La mayoría de las personas creen que están en mejor forma ante Dios de lo que es la realidad. He conocido a personas quienes pensaban que estaban lo suficiente maduras para ser lanzados a un ministerio profético mientras que su carácter estaba en completo desorden. Esto es lo que llamamos tener un “punto ciego” y el problema con los puntos ciegos es que no puedes verlos.

Un granjero sabio entiende que no puede comer su semilla y esperar una cosecha el siguiente año. Conocí a una persona que esperaba que Dios le regalara una empresa propia sin hacer ningún esfuerzo. Mientras tanto no diezmaba, no ofrendaba, malgastaba lo que sí tenía, consumió toda la semilla que Dios le había dado. Ese hombre sigue esperando y viviendo en la misma pobreza y situación desesperante que antes.

3) MEDITA EN LA PROFECÍA, Y PIDE QUE EL ESPÍRITU SANTO TE AYUDE A JUZGAR, ENTENDER, INTERPRETAR Y APLICARLA. (Josué 1:8; Juan 14:26 y 16:13)

Cuando Dios te habla mediante una profecía, no está tratando de confundirte sino comunicarse contigo.  El mismo Espíritu Santo que inspiró la profecía te quiere ayudar a entenderla. Pídale Su ayuda. Juan 14:26 dice que parte del trabajo del Espíritu Santo es enseñarte todas las cosas.

Si hay terminología en la profecía que no entiendes, puede ser útil preguntar a la persona que te profetizó qué precisamente es lo que percibió al profetizarle, o qué quiso decir al usar cierta palabra.  Diferentes grupos cristianos tienen definiciones diferentes para algunas palabras.

4) RESEÑE LA PROFECÍA PARA DETERMINAR CUALES ÁREAS DE TU VIDA REQUIEREN UN CAMBIO.

¿Cuáles actitudes o hábitos tuyos necesitarán ser ajustados antes de que tu profecía pueda cumplirse? Puede ser que sea solo un cambio de actitud, como pasar de la duda a la fe; de una mentalidad de víctima a una de vencedor, de la murmuración a la gratitud, etc. Puede ser que tengas que arrepentirte de un pecado que te tiene atado.

Puede ser que haya una debilidad de carácter que debes corregir para que Dios pueda bendecirte. Tal vez sea necesario desarrollar tu capacidad para ser un administrador competente de las finanzas. Si ese es el caso, ¡entonces la gracia de Dios se extiende hacia ti para que des esos pasos!

¡Dios te ama tal como eres, pero te ama demasiado para dejarte en esa condición! Su meta es que seas como Cristo: santo, justo, íntegro, victorioso, productivo, gozoso y bendito. (Romanos 8:29)

¿Cuál es la debilidad que Dios quiere quitar de tu vida antes de que se cumpla tu profecía? No podemos avanzar al siguiente nivel en Dios si estamos atados a una debilidad pasada. Si te arrepientes y te sometes a su proceso, Dios te ayudará a convertir tu debilidad en fortaleza. En la mayoría de los casos, el área donde tienes tu mayor lucha es precisamente donde Dios te ha llamado a tener la mayor unción y fortaleza si te sometes a Él. Su gracia y poder se perfeccionan en nuestra debilidad. Así Él recibe la gloria (2 Corintios 12:9).

¿Cuáles acciones tuyas serán necesarias para ver el cumplimiento? Si Dios te habló de un ministerio internacional, no solamente será necesario prepararte para el ministerio, ¡tendrás que conseguir un pasaporte! Si Dios te habló acerca de abrir un negocio, necesitas planear ese negocio y aprender cómo administrarlo.

Hay algunos elementos las profecías que solo Dios puede hacer cumplir y con tales elementos, no podemos forzar nada, sino simplemente esperar con fe y paciencia (Hebreos 6:12).

5) ESPERA LA CONFIRMACIÓN ANTES DE TOMAR CUALQUIER DECISIÓN IMPORTANTE.

No hagas ninguna decisión grande basada solamente en una profecía (Proverbios 11:14, 15:22). Estoy hablando de decisiones como la de mudarse geográficamente, despedirse de un empleo, el casarse en matrimonio, el hacer una inversión grande, etc.

Cuando nosotros nos mudamos a la frontera de Texas y México y compramos la casa en que ahora vivimos, Dios lo había confirmado múltiples veces. Las confirmaciones nos dan mayor seguridad de actuar con la fe.

Algunos buscan una confirmación de una manera no prudente. Por ejemplo, no es prudente ir a un profeta y decirle, “Dios me dijo tal y tal cosa y necesito que me des una confirmación.”

En primer lugar, llenaste la cabeza de ese profeta con información natural. Ahora está “contaminado” con información que le puede influenciar. En segundo lugar, si dices: “Dios me dijo”, entonces le presentaste esa información como inspiración divina, y ¿quién puede discutir con Dios? ¡Acabas de poner palabras en la boca del profeta! Necesitamos que Dios ponga las palabras en la boca del profeta.

No pidas una confirmación de un profeta. No se busca confirmación, hay que esperarla. Dios iniciará a Su manera y en Su tiempo. Entre tanto, siga orando y pídale a Dios que Él confirme lo que a Él Le parece bien.  Espera confiando en que Él te dará la confirmación a Su manera y en Su tiempo perfecto. Dios te ama y será fiel en confirmar lo que es Su Palabra en el tiempo perfecto. Puedes confiar en Su fidelidad.

6) ACTÚA CON LA FE

Después de averiguar lo que es una profecía verdaderamente de Dios, responda con fe, recordando que la fe implica acción. (Santiago 2:17,18) La fe sin acción está muerta e inútil.  Haces lo que crees, y crees solamente lo que estás dispuesto a respaldar con tus acciones.

Define algunas metas de corto plazo y de largo plazo. Pida a Dios la sabiduría y gracia para cumplir tu parte confiando que Él será fiel para hacer Su parte, lo que tú no puedes.

Cuando Dios te dice, “Voy a hacer esto con tu vida,” normalmente significa que tú lo harás mientras que Él te habilita divinamente para hacerlo. Dios utilizará tus manos y tus pies; tus pasos de fe.

7) MILITE LA BUENA MILICIA

“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia…” 1ª de Timoteo 1:18

La profecía es una “rhema” de Dios. “Rhema” es la palabra griega que es traducida “palabra” en Mateo 4 cuando Jesús le dijo al diablo, “No solamente de pan vivirá el hombre sino de toda PALABRA que sale de la boca de Dios.” Se refiere a una palabra específica que Dios te habla por Su Espíritu a tu vida.

En Efesios 6, la «espada del Espíritu» es la palabra (rhema) de Dios. Por lo tanto, cuando Dios te da una profecía te está entregando una espada con la cual tendrás que guerrear. 1ª de Timoteo 1:18 nos indica que somos MANDADOS (no sugeridos) a guerrear con nuestras profecías. Esto significa que debes orar e interceder según lo que Dios te ha declarado en la profecía personal.

El diablo siempre se opone a la voluntad de Dios. No es de extrañar, entonces, que el diablo se resista al cumplimiento de la voluntad de Dios en tu vida. La profecía que has recibido es una espada con la que puedes luchar para obtener la victoria. Si eres pasivo y no asumes la responsabilidad de luchar contra las promesas que Dios te dio en la Biblia y en tus profecías personales, entonces corres el riesgo de perder (o al menos retrasar) el cumplimiento y la bendición que Dios quiere darte.

El enemigo pone obstáculos en nuestro camino, trata de desviarnos, distraernos o tentarnos a pecar para que dejemos la protección y bendición de Dios. Cuando esto sucede, muchos se desaniman y desisten de concluir que la profecía no debe haber sido de Dios.

Tenemos que aceptar nuestra identidad como guerreros y decidirnos a actuar. Si usamos las herramientas y las armas que Dios nos ha dado, tenemos todo lo que necesitamos para vivir en santidad, en victoria y ver el cumplimiento de nuestras profecías personales.

«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia…» 2ª Pedro 1:3

«Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.» Mateo 11:12

Es mi oración sincera y ferviente que leyendo estas enseñanzas, que te levantarás ahora con mayor comprensión y una renovada dedicación para colaborar con Dios. ver el cumplimiento de tus profecías personales y poseer la tierra prometida personal que Dios tiene reservada para ti.

 

Por Cliff Bell, © primera publicación, 4 de marzo, 2012. Editada y ampliada el 9 de julio, 2022, Todos los derechos reservados.

Para leer la primera parte, haz un clic aqui.

Para leer la segunda parte, haz un clic aqui.

 

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La Naturaleza de la Profecía Personal

 

CÓMO RESPONDER A LA PROFECÍA PERSONAL – PARTE 2

La Naturaleza de la Profecía Personal

Esta es la segunda de tres partes de la enseñanza acerca de cómo responder a una profecía personal. La primera parte trató sobre cuál es la actitud bíblica que debemos tener con respecto a las profecías personales. Aprendimos cómo el elemento humano puede introducir errores en la profecía. Debido a ese elemento humano involucrado en la profecía, se nos ordena tomar responsabilidad personal y juzgar las profecías, examinarlas bien y retener lo que es bueno (1 Corintios 14:29; 1 Tesalonicenses 5:19-21).

2ª Crónicas 20:20 dice: «¡Crean en el SEÑOR su Dios, y estarán seguros! ¡Crean a sus profetas y serán prosperados!» La Nueva Versión Internacional lo dice de esta manera: «¡Confíen en el Señor, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!»

Todos queremos ser prosperados en nuestro camino y tener éxito. Confiamos en Dios, pero tomando en cuenta el elemento humano en la profecía y la posibilidad de errores, también necesitamos juzgar toda profecía.

¿Cómo podemos mantener el equilibrio entre creer la profecía y también juzgarla? No queremos volver sospechosos y críticos, pero tenemos que ser discernidos y usar la sabiduría.

Para poder apreciar la profecía personal y responder correctamente necesitamos entender las tres cualidades de la naturaleza de la profecía personal. Aquí explicaré brevemente estas tres cualidades:

1) LA PROFECÍA PERSONAL ES PARCIAL

«Porque conocemos solo en parte y en parte profetizamos; Ahora vemos oscuramente por medio de un espejo» (1ª Corintios. 13:9, 12). Aun las profecías muy precisas son parciales. O sea, ninguna profecía personal te podrá dar el cuadro completo. Dios no te explica todo porque requiere que uses tu fe y dependas de Él (Romanos 1:17).

Dios quiere que conozcamos Su Palabra en la Escritura y que pongamos nuestra atención y confianza ahí primero. La profecía personal nunca nos fue dada para tomar el lugar de nuestra responsabilidad de conocer lo que nos ha dicho en las Escrituras ni de buscar a Dios por nosotros mismos.

Romanos 8:14 dice – «porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son los hijos de Dios.» El Espíritu Santo vino a hablarnos, a enseñarnos, a hacernos saber la voluntad del Padre (Juan 16:13-15).

Si estás sinceramente buscando a Dios por Su voluntad, Él no te negará la información y dirección que necesitas para poder obedecerle y seguir en Su plan por tu vida. Piénsalo – Jesús dio Su vida por ti; ¡te ama más que a Su propia vida! Puedes confiar en Su amor, en Su bondad y en Su tiempo perfecto. Puedes confiar que Él será fiel para ayudar todas las cosas para tu bien si Le amas (Romanos 8:28).

«¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32 El que no eximió ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas?» Romanos 8:31-32

2) LA PROFECÍA PERSONAL ES PROGRESIVA.

Dios no te muestra el camino completo de tu vida de antemano. No te dará un mapa que muestre cada giro y detalle del camino. Pero Dios te hará saber en qué dirección ir y cuál es el próximo paso. Da ese primer paso y Él te mostrará el siguiente.

Dios mandó a Abram a salir de la tierra de su parentela sin decirle cuál era su destino (Génesis 12). Abram tuvo que confiar en la dirección progresiva de Dios y comenzar a caminar.

Dios mandó a Felipe levantarse e ir por cierto camino en el desierto sin revelarse el por qué. Felipe tuvo que obedecer a Dios y confiar en Su dirección progresiva para encontrarse en el lugar correcto en el tiempo correcto y poder guiar al etíope a la salvación. (Hechos 8:26-39) Dios requiere que vivamos por fe todos los días (Hebreos 11:6). Dios nos da el maná de “cada día”, no maná de cada año.

Salmo 119:105 dice – «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino

¿Te imaginas en un camino oscuro cargando una linterna antigua? La linterna ilumina una parte del camino, pero no todo el camino, solo lo suficiente para dar el siguiente paso. Cuando das un paso adelante, la luz ilumina el siguiente paso. Así es con la guía de Dios en nuestras vidas. La profecía personal es solo una de las muchas formas en que Dios hará brillar su luz en nuestro camino.

Muchos siguen a los profetas de un congreso a otro buscando una y otra ministración profética. Dios les ha dado ya mucha dirección, pero si no obedecemos lo que Dios ya nos haya dicho, ¿por qué pensamos que Dios nos dirá más? Somos responsables por lo que Dios ya nos haya dicho y necesitamos poner en práctica lo que ya sabemos.

3) LA PROFECÍA PERSONAL ES CONDICIONAL – no importa si las condiciones están especificadas dentro de la profecía o no.

Hay múltiples ejemplos bíblicos de profecías verdaderas que no se cumplieron tal como fueron declaradas por causa de la manera inadecuada en la cual la persona respondió a la palabra. Unos ejemplos son:

Moisés no entró a Canaán como le fue profetizado por causa de su desobediencia (Éxodo 3; Deuteronomio 34:4,5).

Interesantemente, esta profecía vino directamente por la boca de Dios y no por medio de un siervo humano. ¡Dios no se equivocó! La razón por la cual no se cumplió esta profecía no era por causa del Mensajero. No se cumplió porque Moisés desobedeció.

La profecía que Dios habló a Samuel para entregar a Saúl hubiera establecido la simiente de Saúl sobre el trono de Israel por siempre. Por causa de la rebelión de Saúl esa profecía fue transferida a David. (1ª Samuel 13:13,14)

Lo mismo es verdad en una forma positiva. La destrucción de Nínive fue tardada, y no se cumplió en el tiempo indicado en la profecía dada por el Profeta Jonás (“40 días”). ¿Por qué? Los ciudadanos de Nínive se arrepintieron y Dios les tuvo misericordia, y cambió Su plan (Jonás 3:6-10).

Las profecías no se cumplirán simplemente porque es la voluntad de Dios y porque un profeta las profetizó. Tenemos una responsabilidad de cooperar con Dios, vivir en fe y en obediencia.

La voluntad de Dios no siempre se cumpla.

Dios quiere que todos sean salvos – Cristo se murió y pagó el precio de los pecados de TODO el mundo (Juan 3:16, 2ª Pedro 3:9). Sin embargo, miles se mueren sin Cristo cada día. ¿Por qué? Una razón es porque los cristianos no hemos obedecido lo suficiente la Gran Comisión.  Es nuestro trabajo compartir las Buenas Nuevas. Otros no vienen a la salvación porque cuando escuchan las Buenas Nuevas no la crean o no responden con fe ni obediencia.

Es tiempo de reconocer y cumplir cual es nuestra responsabilidad

No creas que la voluntad de Dios se cumplirá en tu vida si no tomes tú responsabilidad a cooperar con Dios.

  • Si tienes llamado al ministerio tendrás que dedicarte a preparar para ese ministerio, entrar la disciplina del estudio bíblico, la oración, y comenzar a servir en las áreas que se presenten.
  • Si Dios te ha dicho que tienes llamado a ser un empresario, tendrás que prepararte, hacer pasos, correr riesgos.
  • Si Dios te haya dicho que te va prosperar con millones de dólares, tendrás que ser un buen mayordomo con los 10 dólares que tienes.
  • Si eres fiel con lo poco, Dios te podrá dar más (Mateo 25:23).

La provisión de Dios viene a la medida de nuestra preparación

En 2ª Reyes 4 leamos de la viuda de uno de los hijos de los profetas que fue dejada con una deuda. Ella llegó al profeta Eliseo y explicó su dilema. Si la deuda no fuera pagada, los acreedores llevarían a sus dos hijos como siervos hasta que la deuda fuese pagada.

El profeta no le preguntó cuánto necesitaba, sino que le preguntó qué tenía. Ella tenía solamente una vasija de aceite. En vez de levantar una ofrenda por ella, le mandó pedir prestado vasijas vacías de sus vecinos, y agregó, “no pocas”. Su instrucción era llenar las vasijas vacías con el poco aceite que tenía.

La viuda obedeció al hombre de Dios, y Dios milagrosamente multiplicó el aceite hasta que todas las vasijas prestadas quedaban llenas. Al quedar llena la última vasija, según su preparación, el aceite cesó de fluir.

Si la viuda había pedido prestado solo 10 vasijas la provisión milagrosa hubiera llegado hasta esa medida. Gracias a Dios, ella pidió prestado muchas vasijas, para que la provisión de Dios fuera suficiente para pagar la deuda ¡y tener suficiente con que vivir!

La provisión de Dios no se cae del cielo solo porque hay una necesidad. Dios nunca prometió responder a la necesidad, pero sí prometió responder a la fe y la obediencia. Cuando obedecemos a Dios, y hacemos nuestra parte de preparación que podemos, el Señor provee lo que no podemos.

Dios nunca te negará ninguna cosa que necesitas para cumplir Su propósito para tu vida. ¿Cuáles cosas te ha mandado Dios hacer? ¿Ya hiciste la preparación?

 

Por Cliff Bell, © primera publicación 2 de marzo, 2012. Editado y ampliado el 8 de julio, 2022. Todos los derechos reservados.

Para leer la primera parte, haz un clic

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Una actitud bíblica hacia la profecía personal

CÓMO RESPONDER A LA PROFECÍA PERSONAL – PARTE 1

Una actitud bíblica hacia la profecía personal

En el Cuerpo de Cristo hay todavía mucha ignorancia y conceptos erróneos en cuanto al ministerio profético y la profecía personal. Para aquel que tenga oído que oiga, el Espíritu Santo quiere madurar el ministerio profético en Su Iglesia.

La profecía no es adivinación, que te dirá lo que quieres oír. La profecía tampoco es simplemente una cuestión de abrir la boca y declarar lo que se te ocurra. Aquellos que profetizan a otros necesitan no solo discernir la Voz de Dios, necesitan conocer el corazón de Dios para poder compartir Su intención con otros. Aquellos que reciben profecía personal necesitan entender los principios bíblicos sobre la misma para poder responder correctamente.

Si queremos desarrollar una actitud correcta hacia la profecía personal, tenemos que consultar el Manual, la Biblia, la Palabra establecida de Dios.

Uno de los principales problemas que he visto es que demasiados cristianos forman sus creencias sobre la base equivocada, sobre una experiencia impactante que tuvieron, sobre las palabras de un predicador o artista famoso en lugar de lo que dice la Palabra de Dios. Desafortunadamente, los cristianos que dicen que son “apostólicos y proféticos” son a menudo los menos disciplinados en el estudio de la Palabra de Dios. Eso tiene que cambiar. Debemos ser como los bereanos que escudriñaban las Escrituras diariamente para ver si lo que predicaba el apóstol Pablo. era verdad (Hechos 17:11).

Hay muchas enseñanzas erróneas con respecto a la profecía personal que algunos han aceptado simplemente porque les “suenan bien”; sin embargo, no tienen fundamento bíblico.

Una de estas falsas enseñanzas dice que, si una profecía no es de Dios, no se cumplirá, y si es de Dios, se cumplirá sin importar cómo respondamos o lo que hagamos. Este tipo de actitud fatalista no es bíblica.

Al contrario, en las Sagradas Escrituras vemos que la forma en que respondemos a Dios siempre determina el resultado. La pasividad nunca es una respuesta correcta a Dios.

EL PROPÓSITO DE LA PROFECÍA PERSONAL

Sabemos que las palabras de Dios son espíritu y son vida (Juan 6:63). Cristo vino para darnos vida abundante (Juan 10:10) y para testificar de la verdad (Juan 18:37). El vino para reconciliarnos con Dios y nos ha encargado dar seguimiento de ese ministerio de la reconciliación (2ª Cor. 5:18). Las palabras proféticas a nosotros tienen estas mismas metas.

1ª de Corintios 14:3 nos revela que el don de la profecía es para la edificación, la exhortación y la consolación. 1ª de Corintios 12:7 dice que los dones (incluso la profecía) son dados a cada uno para provecho.” Si una palabra verdaderamente es de Dios, habrá algo de provecho, tendrá un fin positivo. Una verdadera palabra de Dios puede impartir vida y desatar el poder de Dios a nuestro favor. Un ministro, amigo mío, me ha dicho varias veces que una sola profecía que yo le di hace unos años, le cambió su vida y su ministerio tremendamente para bien. ¡Gracias a Dios! Yo podría contarle cientos de testimonios similares.

Sin embargo, en la Biblia leemos de muchas profecías verdaderas dadas por profetas verdaderos que no se cumplieron en la forma indicada porque la persona que la recibió no respondió correctamente. Algunas de estas profecías fueron dadas directamente por Dios mismo. Obviamente, en esos casos ¡el problema no era el Vocero!

Hebreos 4:2 nos cuenta de la generación de hebreos que salió de Egipto y a quienes Dios le dijo que les llevaría a poseer la Tierra Prometida. Sin embargo, esa generación no vio el cumplimiento. Hebreos 4:2 dice “no les aprovechó oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.” Su incredulidad y falta de obediencia impidió el cumplimiento de la profecía que Dios mismo les dio. En este caso la profecía no fue cancelada completamente, sino que fue transferida a la próxima generación que creyó y poseyó la tierra.

SE REQUIERE CREER Y ACTUAR EN OBEDIENCIA

Los hebreos que poseyeron la Tierra Prometida no solamente tuvieron que creer con el corazón – tuvieron que tomar pasos prácticos, vestirse para la guerra, tomar sus armas en sus manos y enfrentar en batalla a los gigantes de Canaán. Dios les había dicho en muchas ocasiones que Canaán era la tierra que Él les (ya) les dio como herencia y que había entregado a sus manos. Sin embargo ellos tuvieron que hacer más que orar, más que creer; ¡tuvieron que actuar! Cuando ellos actuaron en fe y en obediencia, Jehová peleó por Israel (Josué 10:14) y realizaron el cumplimiento.

SOMOS HUMANOS – VAMOS A COMETER ERRORES

Nuestra familia tiene una vajilla de gres. Es una buena vajilla y a mi esposa le gusta usarla cuando cenamos. El problema es que, aunque tengamos cuidado con los platos, cada vez que los usamos corremos el riesgo de romper un plato. Cuanto más los usamos, más riesgo hay. Durante varios años fuimos una familia de ocho personas, y los niños ayudaron en la tarea de lavar los platos. Por la gracia de Dios, hemos perdido muy pocos platos, ¡pero ha habido algunas pérdidas en los últimos 30 años! Así es con los dones del Espíritu y de profecía. Cada vez que usamos nuestros dones corremos el riesgo de equivocarnos porque estamos hechos de barro. Los platos están hechos de gres, más resistente que el barro. ¡Imagina cuántos platos más se habrían roto si hubieran sido hechos de barro!

2ª Corintios 4, versos 6 y 7 nos enseñan que todos nosotros somos vasos de barro. Todos, aun los más espirituales y maduros, fallamos, nos equivocamos de vez en cuando. Nuestras intenciones buenas, nuestros años de experiencia y nuestras victorias previas no son suficientes para evitar un error cada vez.

Cuando hay una falta de experiencia, inmadurez y una falta de conocimiento de la Palabra de Dios es garantizado que habrá aspectos problemáticos con la ministración profética de vez en cuando. Dios nos habla perfectamente bien, pero nosotros, como vasos de barro, a veces escuchamos mal, malinterpretamos lo que Dios ha dicho, o no transmitimos bien el mensaje. Hay muchos que piensan que han escuchado de Dios pero la verdad es que están proclamando sus propias convicciones no inspiradas, sus buenos deseos, o de su propia imaginación – y pueden causar mucho daño.

EL VASO DE BARRO QUE SIRVE AGUA VIVA

¿Has bebido alguna vez agua guardada en un cántaro de barro? Los que tienen pueden testificar que el sabor de la arcilla penetra y afecta el sabor del agua.

Piense por un momento en esta ilustración bíblica en relación con el ministerio profético. Cristo declaró, con relación a la ministración de los dones espirituales, que será “ríos de agua viva” (Juan 7:38) que correrán de nuestro interior (nuestro espíritu).  Lo que recibimos (percibimos, escuchamos o vemos) de Dios es por la inspiración del Espíritu Santo a nuestro espíritu humano redimido. El problema es que antes de que podamos declarar o profetizar lo que hemos recibido, esa información primero pasa por nuestra mente de barro, porque la mente controla la boca.

El vaso de barro se refiere a nuestro cuerpo y alma (intelecto, voluntad y emociones). Nuestro espíritu se perfecciona instantáneamente cuando nacemos de nuevo, pero no así nuestra alma. Se nos ordena comenzar un proceso intencional, progresivo y continuo de renovar nuestra mente con la Palabra de Dios (Romanos 12:2; 2 Corintios 4:16; 10:3-5). Mientras vivamos en esta tierra contaminada, ese proceso tiene que continuar.

Imagínate por un momento todo lo que está en el alma que podría afectar la palabra profética… nuestra personalidad, nuestro entendimiento natural, nuestra educación, las experiencias pasadas, nuestros prejuicios, nuestras heridas, nuestro vocabulario, nuestras motivaciones (sean buenas o malas), nuestro carácter (o falta de carácter), etc. etc.

LA MENTE – UN FILTRO LIMPIO O CONTAMINADO

La mente de la persona que profetiza sirve como un filtro. Si es que conoce bien la Biblia y entiende bien el propósito de Dios la mente puede ser de provecho, ayudándole a ministrar con sabiduría y con orden. Si es que NO conoce bien la Biblia, si NO entiende el propósito de Dios, entonces su mente puede ser como un filtro contaminado que obstruye y contamina el flujo del agua.

Por ejemplo, si uno no entiende la misericordia y el amor de Dios, si no entiende que Dios quiere reconciliar y restaurar, puede usar el don de discernimiento de espíritus para identificar acertadamente un área de pecado o de debilidad en la vida de alguien, pero en vez de ministrarle una palabra que le ayude a vencer a ese enemigo de su alma mediante el arrepentimiento [sabiendo que la bondad de Dios nos lleva al arrepentimiento (Romanos 2:4)], le puede ministrar rechazo y condenación, humillándole en frente de todos, y distanciándole aún más de Dios que antes.

Da un poco de miedo, ¿no? Todos los elementos negativos de nuestra alma pueden torcer, malinterpretar o alterar la palabra. Incluso si las palabras que usamos son acertadas (correctas según los hechos), si nuestra ACTITUD con la que ministramos no refleja el amor de Cristo, puede comunicar el mensaje equivocado.

Por lo tanto, cuando nos atrevemos a ministrar proféticamente, debemos asegurarnos de estar limpios ante el Señor, sujetos a Su Palabra y bajo la debida autoridad espiritual. De hecho, en la Red Global Christian International creemos firmemente en la rendición de cuentas a nuestros líderes. También grabamos toda profecía personal para que no quede duda sobre lo profetizado. Entonces la profecía puede ser juzgada apropiadamente.

EL ESTILO DE LA PERSONA QUE PROFETIZA

Me gustan los mariscos. Pero uno tiene que comer un filete de pescado con cuidado debido a las espinas que pueden estar presentes. De la misma manera, el Apóstol Pablo sabía que el elemento humano podía introducir errores y confusión en el ministerio profético. Por eso nos exhortó diciendo: “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo, retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:20,21). En otras palabras, tenemos la responsabilidad de juzgar la profecía para determinar su veracidad, discernir si es de Dios e identificar cualquier elemento de la profecía que pueda ser del hombre o incluso de un espíritu engañador.

VEMOS POR ESPEJO, OSCURAMENTE

1ª Corintios 13, verso 12 nos revela que, bajo las mejores circunstancias, “vemos por espejo, oscuramente.” A veces Dios nos habla de una manera contundente y clara, pero la mayoría de las veces de manera muy sutil, con el silbo apacible y delicado. Hay tiempos cuando Dios solo nos da una impresión ligera o una visión borrosa. Si es que usamos las palabras “así dice el Señor” debamos hacerlo con cuidado y con el temor de Dios para no tomar Su Nombre en vano.

Si lo que percibes de Dios viene de una forma menos clara (como una impresión leve) es mejor primero decir algo como, “esto es lo que estoy percibiendo” y simplemente contarles lo que hayas percibido sin atribuirlo a Dios. Si era de Dios, será evidente en tiempo. Si no lo fue, el atribuirlo a Dios podrá causar daño y confusión.

Tenemos que usar los dones del Espíritu con una actitud humilde y responsablemente, sabiendo que fueron dados por Dios para que los usemos para cumplir Su voluntad y propósito, no los nuestros.

EXAMINADLO TODO, RETENED LO BUENO

Toda lo que percibimos espiritualmente necesita ser juzgada con la “palabra profética más segura” que es la Santa Biblia. Nunca debemos recibir profecías de una manera tan fatalista, o corremos el riesgo de ser engañados. Por causa del vocero humano, cada palabra profética puede contener “espinas” como el filete del pescado, pero vale la pena examinarla y sacar los elementos erróneos para poder retener lo bueno, lo nutritivo, lo provechoso, y aprovechar de la palabra de Dios para nuestras vidas.

Cada cocinero tiene su estilo favorito de preparar un platillo. Algunos usan pocos condimentos mientras otros bañan un filete de pescado en una salsa picante (chile o ahí) al grado que provoca lágrimas al comérselo. En la gastronomía mexicana, los condimentos pueden ser potentes y picosos al grado que ni puedes discernir el sabor del pescado. Así es con la profecía también.

El estilo de ministrar una profecía puede variar mucho. Algunos son súper tranquilos mientras que otros gritan y ministran de una forma dramática. Cuando recibimos una profecía tenemos que discernir cuánto fue la profecía actual y cuánto fue la emoción o el estilo de la persona. A mí me gusta el chile (ahí) en la comida, pero en la ministración profética tenemos que usar la receta que Dios indica si vamos a representarle bien. Un chef bueno sabe que el platillo no es para sí mismo, sino para la persona que le pagó cocinar por él.

Algunos son tan ostentosos que algunos no pueden oír ni aprovechar el mensaje por el estilo tan “picoso”. Tenemos que asegurar que estamos sirviendo la profecía de una forma para que ellos pueden entender y disfrutar el mensaje que Dios quiere comunicarles sin ser estorbados por nuestro estilo.  Si nuestro estilo de ministrar (sea con gritos o movimientos dramáticos) roba la atención de Dios, o si estorba que el mensaje sea recibido, entonces está fuera de orden.

Cuando alguien nos profetiza, tenemos que mantener el equilibrio entre juzgar la palabra para no ser engañados, y a la vez responder con fe y creer lo que sí es de Dios para poder prosperar (2ª Crónicas 20:20).

  • ¿Cómo podemos juzgar la profecía sin menospreciarla?
  • ¿Cuál es la naturaleza de la profecía personal?
  • ¿Cómo podemos asegurar que estamos respondiendo bien a Dios y cooperando con Él para ver el cumplimiento de nuestra profecía?
  • ¿Cuáles cosas en nuestras vidas pueden impedir o tardar el cumplimiento?
  • ¿Cómo podemos apurar el cumplimiento de nuestra profecía personal?

Voy a responder a esas preguntas y más en la continuación de esta enseñanza.

Por Cliff Bell, © 28 de febrero, 2012 (primera publicación). Editada y republicada el 8 de julio, 2022. Todos los derechos reservados.

Para leer la segunda parte haz un clic aqui

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Al Que Venciere

Algunos publican “profecías” en las redes sociales y que dicen cosas como: «¡Profetizo que tu rompimiento viene hoy! ¡Tu milagro ya está en camino! ¡Hoy es tu día de promociones, aumento de salario, y de ver el favor de Dios! ¡Escribe ‘AMEN’ y comparta si lo recibes!» ¿Las has visto?

Yo no publico tales cosas, pues la verdad es que la mayoría del tiempo esas publicaciones me molestan.  Permítame explicarte el por qué…

Mi problema con tales publicaciones es que son escritas como “profecías” a todo el mundo igualmente, y esa esa clase de profecía nunca es una palabra legitima de Dios para todos.  Para ser muy franco, Dios no está diciendo eso a todo el mundo… ni siquiera si todos fueran cristianos viviendo en fe y en obediencia, …pero mucho menos a los demás.

Teológicamente sabemos que Dios ama y quiere bendecir a todos Sus hijos (Juan 3:16; Deuteronomio 28:1-14).  Él es amor (1ª Juan 4:8), y rico en misericordia (Efesios 2:4). Esas son doctrinas bíblicas y yo las creo.  Sin embargo, tenemos que entender que LOS TRATOS DE DIOS CON SUS HIJOS SON INDIVIDUALIZADOS.  NO SE PUEDE DECLARAR NI APLICAR UNA PROFECÍA QUE PROCLAME PROSPERIDAD A TODO EL MUNDO IGUALMENTE.

Además, nuestra comodidad personal siempre toma segundo lugar al propósito de Dios para nosotros que es que seamos hechos conformes a la imagen de Cristo (Romanos 8:29).

Algunos cuantos cristianos están por entrar un tiempo de bendición y cosecha, mientras que otros hijos de Dios están por entrar en un tiempo de prueba.  Proféticamente, estamos en los tiempos de los dolores de parto antes de la venida de Cristo, y habrá más tiempos de crisis (Mateo 24).

En los tiempos de crisis nuestra definición de “prosperidad” suele cambiar de “ser un millonario” a “tener lo que necesito (comida y techo) para hoy y algo más que compartir con los que están en necesidad.”  Cristo nos ha declarado y garantizado que vamos a pasar por tiempos de prueba. (Juan 16:33).

Con la siguiente Escritura voy a poner en letra mayúscula algunas palabras claves:

«Esto les causa gran regocijo, aun cuando les sea NECESARIO soportar por algún tiempo diversas pruebas y aflicciones; pero CUANDO LA FE DE USTEDES SEA PUESTA A PRUEBA, como el oro, habrá de manifestarse en alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se revele. El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fuego; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro!» (1ª Pedro 1:6-7)

La Escritura no dice “por si acaso” sino “cuando” la fe sea puesta a prueba. Y tampoco indica que cuando pasemos por una prueba que es por una falta de fe.  Al contrario, es para que nuestra fe sea probada por fuego, como el oro, para que sea aún más preciosa.  El oro es refinado por el fuego, y al terminar tiene más valor por ser más puro, y eso es de agrado a Dios.  La fe no probada no tiene valor.

No debamos temer las pruebas, ni tener mentalidad de víctima.  Al contrario, el Apóstol Santiago nos amonesta, «Hermanos míos, TENGAN POR SUMO GOZO cuando se encuentren en diversas pruebas sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia. Pero que la paciencia tenga su obra completa para que sean completos y cabales, no quedando atrás en nada.» Santiago 1:2-4

Las pruebas son parte del proceso necesario para ser hechos conforme a la imagen de Cristo (Romanos 8:29), cual es la meta principal de Dios para cada uno de nosotros.

También hay otros cristianos están al punto de ser disciplinados por el Mismo Dios amoroso por cuanto ellos no han guardado pacto.  Aun entre los que son seguidores de Cristo y a quienes Dios quiere bendecir, no todos se han posicionado para recibir el favor de Dios.

El Apóstol Juan nos compartió estas palabras de Jesús:

«Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción…»  (Juan 16:33)

Gracias a Dios, Él tiene paz por nosotros a pesar de la circunstancia.  El versículo continúa, «pero confíen, yo he vencido al mundo.»

Dios siempre es fiel para darnos una palabra de esperanza aun en medio de una amonestación. Dios quiere que tengamos paz y gozo en medio de dificultades porque confiamos en Él sabiendo que Él cuidará de nosotros.  La crisis nos da una oportunidad para ver la Mano poderosa de Dios a nuestro favor.

En Apocalipsis 2:10 Cristo escribió a la Iglesia de Esmirna: «No tengas miedo de lo que vas a sufrir, pues el diablo pondrá a prueba a algunos de ustedes…»  Yo creo que esta palabra se aplica a nosotros ahora.

Si Dios ahora solo da profecías de bendición a todo el mundo, Él tuviera que pedir perdón a los miles de cristianos que acaban de ser asesinados en Iraq, Irán, Afganistán, Nigeria y en muchas otras partes simplemente porque fueron obedientes y siervos fieles de Dios.

Yo entiendo que hay una diferencia entre persecución y las pruebas.  No todos seremos perseguidos como los creyentes actuales en esas naciones que mencioné, pero todos pasaremos por las pruebas de Dios.

Hay pocos profetas que profetizan, «aférrate a la esperanza que tienes en Cristo porque estás entrando un tiempo de prueba.»  No me agrada profetizar esa clase de palabra, pero hay tiempos que lo he tenido que hacer.  Normalmente cuando Dios nos da esa clase de palabra se continúa diciendo algo como, «Te digo esto de antemano para que no estés sorprendido cuando venga la tormenta.  Pero si confíes en Mi, Yo te libraré.»

Dios no desea que vivamos en temor sino en fe.  Así que una profecía verdadera de Dios nos debe aumentará la fe, aunque nos advierte de un tiempo venidero de dificultad.

El Salmo 34:19 declara: «El justo pasa por muchas aflicciones, pero el Señor lo libra de todas ellas.»

Yo creo que algunos que piensan que están profetizando, y que declaran bendición y prosperidad a todo el mundo, están hablando de su convicción doctrinal, y por sus deseos personales para la gente en vez de una verdadera inspiración (rhema) de Dios.  No debamos profetizar de nuestra convicción doctrinal sino de inspiración del Espíritu Santo. Tristemente, otros declaran lo que la gente quiere oír para aumentar su número de seguidores.

Las profecías personales son para una persona o un grupo específico de personas en un momento específico.  Además, debamos recordar que las profecías personales son siempre condicionales, aunque las condiciones no estén especificadas dentro de la profecía.  Voy a estar hablando más acerca de esto en mi transmisión en vivo el 9 de julio, 2022.

Sería prudente incluir con las profecías de bendición alguna aclaración indicando que hay condiciones (la fe y la obediencia), y no declarar esa clase de profecía de manera general para todo el mundo.  Sería aún más prudente

No escribo esto para condenarle a nadie.   Ni estoy diciendo que todos son “falsos”, pues la palabra “falso” implica un deseo de engañar (aunque hay algunos de esos también).   Estoy diciendo que a veces es difícil distinguir entre una convicción fuerte personal y una palabra “rhema” actual de Dios, especialmente cuando estamos entretejidos emocionalmente con una persona o situación.  Debamos usar prudencia en cuanto a lo que atribuimos como palabra de Dios, especialmente si la publicamos en nombre de una «profecía de Dios» en las redes sociales.  Esa es una razón que necesitamos más tiempos de entrenamiento.

Hay cristianos sintiendo condenados porque no están viviendo vidas de comodidad, lujo y de prosperidad a cada rato por causa de esas palabras presuntuosas.  Tenemos que recordar que según 2ª Corintios 3:18, Dios nos lleva «de gloria EN gloria».

«Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.» 2 Corintios 3:18

Esa palabra “en” (entre un tiempo de gloria y otra­) indica que entre los tiempos de gloria habrá algo diferente a gloria.  Es mi experiencia que esa pequeña palabrita «en» pueda durar meses o hasta años.

Si te encuentras en esa posición, sea libre ahora mismo de toda condenación y duda.  Confía en el amor de Dios y reciba Su paz.  Puedes confiar que tu Padre Fiel no te dejará ni te desamparará.  Él que venció al mundo está contigo.

El Apóstol Pablo frecuentemente también sufrió tiempos difíciles, pero aprendemos de él cómo mantener una actitud de gratitud y de fe, pues él escribió: «…el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.»  2ª Corintios 2:14

Dios es fiel para ayudar TODAS las circunstancias para nuestro bien si amamos a Dios y si somos llamados conforme a Su propósito (Romanos 8:28).

Cristo siguió en Su carta a la Iglesia de Esmirna, «SÉ FIEL hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. EL QUE VENCIERE, no sufrirá daño de la segunda muerte.» (Apocalipsis 2:11)

En cada una de las cartas que Cristo envió a las siete iglesias (Apocalipsis 2 y 3), incluyó promesas para “al que venciere”.  Dios no hubiera dado tantas promesas a “al que venciere” si no tuviéramos que vencer algo.  Lo bueno es que Dios nos ha diseñado a ser “más que vencedores” si continuamos fiel a Su Palabra.

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligros, o espada? Como está escrito: Por tu causa somos muertos todo el tiempo; fuimos estimados como ovejas para el matadero.  Más bien, EN TODAS ESTAS COSAS SOMOS MÁS QUE VENCEDORES por medio de aquel que nos amó.» Romanos 8:35-37

No sé lo que estás pasando.  Pero quiero animarte que Dios sigue siendo fiel, sigue siendo amoroso, el Todopoderoso, el Fiel y Verdadero, el Libertador, Salvador, Sanador, y Él que levanta tu cabeza.  Tu Padre Celestial sigue presente contigo en medio de las tribulaciones, y nunca te abandonará.  Si sigues posicionado(a) en fe y en obediencia, te llevará a victoria, serás vencedor y más que vencedor, y el Nombre de Jesucristo será glorificado por medio de tu vida.

«Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.» Apocalipsis 12:11

 

Oración:

Padre Santo, Te doy gracias por el privilegio de ser llamado “hijo de Dios”, por Tu gran amor, Tu sublime gracia, Tu grande misericordia, Tu poder infinito, Tu provisión abundante, protección, y por Tu cuidado de mí. 

Gracias por darme la vida eterna, perdón de pecados, y la redención por medio de Jesucristo, mi Señor y Salvador.  Gracias que me amas lo suficiente para impulsarme a cumplir mi potencial y propósito eterno permitiendo el fuego purificador y las pruebas que obran el fruto del Espíritu en mi vida. 

Gracias porque en medio de cualquier prueba, nunca me dejas, sino que me sostienes, me infundes aliento, me fortaleces y me guíes por Tu Espíritu Santo. 

Declaro en voz alta que yo confío en Ti. Rindo mi voluntad a Tu Voluntad y propósito divinos.  Reconozco que esta vida es temporal, y yo valoro y elijo las riquezas eternas.  Me aferro a Tu Palabra, a Tus promesas, y declaro que nada me separará del amor de Cristo. Echo toda mi ansiedad sobre Ti, porque tienes cuidad de mí.  

Perfeccione Tu buena voluntad en mi vida, y me dedico a seguir dependiendo en Tu gracia para ser llamado entre los que han vencido.  En el Nombre de Jesucristo, amén. 

 

Por Cliff Bell, 2 de julio, 2022

 

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Se le permite compartir en las redes sociales esta publicación en su totalidad si incluyes el link o si lo compartas directamente desde mi página usando la función de “Compartir”. De hecho, le animamos a hacerlo.

Permiso también es dado a imprimirlo para su estudio personal, o para compartirlo en su grupo pequeño o congregación.  Pero se prohíbe “copiar y pegar” esta reflexión a otra publicación, sea digital o impresa, sin el consentimiento previo del autor.

Gracias por su comprensión.



Discerniendo la Voluntad de Dios en tus decisiones.

El hacer decisiones difíciles es parte de la vida, especialmente si eres un líder.  Con más responsabilidad vienen más decisiones que afectan a más gente.  Como cristianos, queremos estar seguros de que estamos permaneciendo en la voluntad de Dios.

Hay decisiones por las cuales la decisión mejor es muy obvia cuando aplicamos los principios bíblicos y el sentido común. Pero hay momentos cuando las opciones no están claras, y no queremos quedarnos paralizados por el temor de hacer la decisión equivocada. Muchos agonizan al tomar decisiones y carecen de confianza en la dirección de Dios en sus vidas.

Sería genial si Dios cada vez nos diera una señal sobrenatural y contundentemente, que las puertas equivocadas desaparecieran, que el ángel Gabriel apareciera, vestido de ropas resplandecientes y nos tomara por la mano y nos indicara la puerta correcta.  Pero ¿cuántas veces les aconteció así por los apóstoles del Nuevo Testamento?  No voy a limitar a Dios, pero esa clase de intervención es la excepción y no la regla.

Igualmente, Dios tampoco nos envía un profeta con una respuesta cada vez que queremos.

Dios se deleita en hablarnos directamente. Dios es amor y el amor se comunica. Sus ovejas oyen Su Voz.  Si eres hijo(a) de Dios, puedes tener confianza en Su amor y dirección, pero tenemos que prestar atención y esperar Su respuesta con confianza.

  • ¿Cuál es un proceso de discernir la voluntad de Dios para nuestras decisiones?
  • ¿Cómo buscamos a Dios?
  • ¿Cuáles preguntas podemos hacer?
  • ¿Cómo nos responde el Señor?

El video anexado cubre estas preguntas y mucho más.  Sé que le será un tiempo poderoso de equipamiento que te infundirá mayor confianza para las decisiones que están por delante.

Cómo discernir y ganar la victoria sobre los espíritus territoriales.

  • ¿Qué es un espíritu territorial? 
  • ¿Qué lo permite estar presente?
  • ¿Por qué algunos cristianos son afectados por ellos? 
  • ¿Por qué algunos pueden percibirlos y ser afectados por ellos más que otros?
  • ¿Cómo puedes discernir a los espíritus territoriales en tú región? 
  • Y lo que es más importante, ¿Cómo puedes ganar la victoria sobre los espíritus territoriales?
  • ¿Cuáles son nuestras armas más efectivas en contra de tales adversarios?
  • ¿Será posible despojarlos completamente de una ciudad?

¡Qué bueno que tienes tantas buenas preguntas!

Cuanto más idolatría o pecado está en una región, más demonios que promueven esas cosas son atraídos a esa región.  En tiempo se desarrolla en una potestad regional, o «espíritu territorial» que domina la atmosfera … Cuanto más eres sensible al mundo espiritual, más podrás sentir esa presencia maligna y sus efectos en el ambiente.

Muchos cristianos pueden sentir el efecto de estos demonios en cuerpos, y sus pensamientos y emociones, pero pocos se dan cuenta qué es o cómo superarlo.  Por lo tanto, viven en depresión u opresión constante, enfermedad crónica, o luchan una y otra vez con una tentación sintiendo que tal vez ellos mismos son los malos.  Se acostumbran a vivir bajo esa opresión calculando que es normal.

Para el hijo de Dios, ¡«normal» debe de ser lleno con amor, gozo, paz, y el demás fruto del Espíritu Santo que mora en nosotros!

Tú puedes aprender a discernir lo que está en tu territorio, abrir los cielos sobre tu propia vida, hogar o negocio, vivir en gozo y en paz. 

Pero Dios quiere llevarte a un nivel mayor, para ser usado por Dios para despojar ese espíritu maligno de su lugar ¡y establecer el dominio de Cristo en tu territorio! 

En este video, enseño acerca de este tema y respondo a esas preguntas a la luz de la Biblia y compartiendo ejemplos.  Consiga un cafecito o un té caliente, ponte cómodo, y abra tu Biblia, ¡porque es tiempo de ser equipado!

Cliff Bell

 

Lo que Dios me ha mostrado para este tiempo – octubre 2020

Los profetas conocemos en parte y en parte profetizamos. No tengo todo, pero voy a compartir la parte que Dios me ha dado para esta próxima temporada.

Hemos entrado el año hebraico 5781, y hay un nuevo mover del Espíritu de Dios sobre la tierra. Es tiempo de celebración y de alabanza a Dios, y al mismo tiempo, de guerra espiritual intensificada.

Dios ha usado la pandemia para traer disciplina a Su Iglesia. Nos ha dado una oportunidad para actualizarnos, de volver a nuestro primer amor, para poder colaborar con Él.

Dios sigue purificando a Su Iglesia. Dios está permitiendo la remoción de todas las cosas movibles para que permanezcan lo inconmovible, Su Reino. Cualquiera cosa que no está compatible con el Reino de Dios se está derribando. Lo comparo a la selección de los guerreros en el tiempo de Gedeón; de 32,000 quedaron apenas 300. ¡Pero esos pocos guerreros comprometidos fueron todo lo que Dios necesitaba para traer una gran victoria sobre los madianitas!

El despertar espiritual y la cosecha ha comenzado, y la guerra espiritual continuará mientras que poseemos nuestra herencia, ¡las naciones!

Para aquel que es parte del remanente justo, aquel que ha respondido a los tratos de Dios, ¡prepárate para quedar asombrado por lo que Dios hará por ti y por medio de ti!

Hay un nuevo soplo del Espíritu Santo de Dios. El despertar espiritual no es para mañana, es para ahora mismo.

ACTUALÍZATE – en tu relación con Dios en temor reverencial. Remueva toda distracción, ¡y vuélvete a tu primer amor! No hay tiempo para jugar. No permites que el pecado de otro sea un impedimento en tu propia relación con Dios.

CONÉCTATE – con tu iglesia local. El mosto está en el racimo de uvas. Hay una razón por la cual el enemigo quiso aislarte. Es tiempo de vivir en el amor, el perdón, la humildad y el servicio.

AVÍVATE – Somos mandados a avivar el fuego del don de Dios que hemos recibido. Renuncia al temor y comienza a hacer pasos de fe.

MOVILÍZATE – Dios quiere usarte para esta cosecha de millones. La Gran Comisión fue dada a cada hijo de Dios. No eres excluido. Abre tus ojos y Dios te mostrará las oportunidades que hay. No existe una alegría mayor que guiar a otro a los pies de Cristo.

En este video comparto de estas cosas y mucho más que Dios me ha mostrado y algunas cosas que están aconteciendo que los noticieros no te han dicho.  Hay algunas profecías generales, y otras más específicas para Argentina, Uruguay, México, Honduras, y Venezuela.

 

Navegando las tormentas de la vida. Parte 2/3

PARTE 2 – LAS TORMENTAS CREADAS POR DECISIONES MALAS

Cada clase de tormenta requiere una respuesta diferente. En el artículo anterior investigamos las tormentas que Dios nos envía. En este artículo veremos lo de las tormentas causadas por las decisiones malas, sean las nuestras o las hechas por otros.

Un versículo clave es:

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”  Gálatas 6:7

Nuestras decisiones y acciones siempre tienen consecuencias, para el bien o para el mal. Y no apenas afectan a nosotros, sino también a otros.

El Rey David no pensó en las consecuencias cuando pecó con Betsabé (2ª Samuel 11).  Aunque Dios le tuvo misericordia y le perdonó, hubo consecuencias difíciles que cambiaron el cuadro de su vida, familia y su legado por siempre (2ª Samuel 12:13-14).

Los que rompen los mandamientos de Dios tendrán que vivir con las consecuencias de rechazar el amor de Dios. Es el amor de Dios que nos dio Sus mandamientos. 1ª Juan 5:3 dice: “Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

A mí me gusta mucho esa última frase, porque Sus mandamientos son diseñados para que vivamos nuestra mejor vida, no para negarnos nada.

Todos hemos hecho malas decisiones en algún momento, decisiones que nos costaban mucho: una relación, dinero, tiempo, o más.

He aprendido la manera difícil que nunca es una buena idea hacer una decisión de vida en medio de la desesperación. No es sabio hacer esa clase de decisión mientras que estamos presionados por otros o por las emociones. Es mejor esperar para tomarse el tiempo con calma para contemplar bien las opciones y buscar al Señor y Su Voluntad.

Dios siempre está presente, y nos quiere guiar por Su Espíritu Santo (Romanos 8:14). En Salmo 32:8 Dios nos dice: Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.”

Pero después de haber hecho una decisión y acción equivocada, y nos da cuenta de que nos habíamos equivocado, ¿ahora qué?

Cuando hemos hecho una decisión mala, Dios no nos abandona. Como con David, nuestro futuro será diferente que si nunca habíamos hecho esa decisión. Pero Dios no nos deja sin esperanza. Siempre hay esperanza.

Al darnos cuenta de un error, es tiempo de humillarnos delante del Señor, buscar Su Rostro, confesar nuestro error, y pedir de Su misericordia. Si hagamos eso, el Espíritu Santo “recalcula la ruta” como un sistema de GPS, y nos ayudará a encontrar el camino para llegar al destino.

Lamentaciones 3:22-25 dice:

22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.  24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. 25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

Cuando identificamos un destino con el GPS del carro (o usando su teléfono) el GPS escoge la ruta mejor. Al comenzar el viaje, si te desvíes de la ruta, de inmediato el sistema lo detecta y le avisa. Te trata de convencer cambiar tu dirección (arrepentimiento) para volver a la ruta preferida.

El GPS no toma control del volante y no nos fuerza llegar a nuestro destino. Podemos resistir y hasta apagar al GPS y terminar en un destino diferente si lo deseamos. Pero si no lo apaguemos, el GPS seguirá hablándonos, guiándonos, y recalculará la ruta hasta que volvamos al camino y lleguemos a nuestro destino. Así es con el Espíritu Santo.

Busque a Dios con sinceridad. Sea sensible a la Voz del Espíritu Santo. Él le ayudará, le dará de Su misericordia para guiarle al destino que tiene para su vida.

UN EJEMPLO BIBLICO: JOSUÉ Y GABAÓN

En Josué Capítulo 9 vemos que los gabaonitas tenían miedo de Israel. Dios había mandado a Israel a aniquilar a los gabaonitas, a no tener misericordia de ellos ni hacer alianza con ellos.

Los gabaonitas enviaron una delegación especial para engañar a Josué a hacer una alianza con ellos. Se disfrazaron y fingieron que venían de una tierra lejana.

Josué debía de haber consultado a Jehová, pero no lo hizo. Josué confió en su propia sabiduría e hizo alianza con ellos.

Tres días después, Josué se dio cuenta de su decisión equivocada. ¡Había desobedecido a Dios con algo tan serio que afectaba a la nación entera! El problema es que Josué no pudo romper la alianza que él y los líderes habían jurado.

Cuando nos arrepentimos y pidamos misericordia de Dios, Él es fiel para traer un plan redentor. El cuadro será diferente. Todavía hay consecuencias. Pero Dios no nos abandona.

Josué se arrepintió, y Dios le dio un plan redentor. Los gabaonitas fueron permitidos a vivir, pero volvieron esclavos de los judíos y los que llevaban agua y leña para la casa del Señor.

Cuando nos arrepentimos y pidamos misericordia de Dios, Él es fiel para traer un plan redentor. Ahora bien, las acciones no fueron borradas. El cuadro será diferente. Israel estaba ligado a los gabaonitas por siempre. Pero Dios no les abandonó. Todavía entraron a la tierra prometida. Así también con nosotros. El cuadro saldrá diferente, pero Dios nos ayudará a llegar a nuestro destino.

En Capítulo 10, los gabaonitas fueron atacados por cinco reyes (y sus ejércitos combinados) que se juntaron en contra de ellos. Israel tuvo que ir a defenderles y guardar el pacto que había hecho con ellos. Por cuanto se habían arrepentido, Dios les ayudó en la batalla. De hecho, ¡Dios hizo algunos de los milagros más grandes registrados en la Biblia durante esa batalla y literalmente peleó por ellos!

Cuando nos arrepentimos de verdad y clamamos por Su misericordia, Dios no solamente nos ayudará, ¡Él peleará por nosotros!

CUANDO SOMOS AFECTADOS POR LAS DECISIONES MALAS DE OTROS…

Las decisiones malas de David afectaron a él mismo, pero también a muchos más.

  • Betsabé perdió a su esposo Urías y a su hijo.
  • Urías perdió su vida por orden de David.
  • El hijo que nació también perdió su vida.
  • Los padres y familia de Urías perdieron a su hijo / hermano.
  • 2ª Samuel 12:14 dice que las acciones de David hicieron blasfemar a los enemigos de Jehová.

UN EJEMPLO PERSONAL

Mi familia fue cambiada por siempre cuando mi cuñado, en un momento de alta emoción, hizo una decisión que cambió muchas vidas por siempre. Cometió un delito grave y resultó aprisionado. Gracias a Dios, en tiempo, él dio su vida a Cristo dentro de la prisión donde sigue hoy. Pero sus dos hijos que no nos conocían vinieron a vivir con nosotros por varios años. La realidad es que nos costó mucho. Tuvimos que hacer muchos cambios y ajustar a nuestras vidas en maneras radicales.

En vez de resentir lo que sucedió, lo aceptamos como una tarea de Dios para nuestra familia. Doy gracias a Dios que ahora ellos conocen a Cristo y tienen una oportunidad para una vida mejor. Fue un proceso en el cual todos crecimos mucho, pero ahora los contamos como hijos y una parte integral de nuestra familia. Por cuanto buscamos al Señor y dependimos en Él, nos ayudó para cambiar algo negativo en algo positivo.

LA TORMENTA QUE PABLO SUFRIÓ POR LA DECISIÓN DE OTRO.

En Hechos 27, el Apóstol Pablo estaba preso y bajo el cargo de un centurión llamado Julio que lo estaba llevando a Roma por barco. Su vida y su ministerio futuro estaba sujeto a las decisiones del centurión.

Dios le avisó proféticamente a Pablo que hubo una tormenta en el camino y sería mejor esperar. Cuando Pablo lo explicó al centurión, no le hizo caso.

Iniciaron el viaje, y llegó la tormenta tal como Dios había predicho. La tormenta les desvió lejos de la ruta y arriesgó las vidas de todos los que estaban a bordo.

Obviamente no era la voluntad de Dios que sufrieran esa tormenta y que corrieran ese peligro. La decisión mala del centurión afectó a todos.

Pablo clamó a Dios, y Dios le dio otra palabra profética que si todos quedasen en la nave que todos estarían a salvo. Pablo habló al centurión una vez más y esta vez le escuchó. Por fin, en Capítulo 29 vemos que resultaron naufragados pero vivos por una isla llamada Malta.

Parece que Pablo fue desviado de la voluntad perfecta de Dios por la decisión mala del centurión. Pero Dios no abandonó a Pablo. Al contrario, parece que el Espíritu Santo “recalculó la ruta” como el GPS. Le dio influencia para poder predicar el Evangelio delante de las autoridades principales de la isla, abriendo nuevo territorio para el Reino de Dios. Al final de las cuentas, Pablo llegó a Roma y cumplió la voluntad de Dios.

Cuando otros hacen decisiones que nos afectan, tenemos que seguir sensibles a la Voz del Espíritu Santo y depender en Él.

  • Tal vez tendremos que hacer unos cambios no previstos.
  • Quizás el cuadro saldrá un poco diferente que lo que habíamos pensado.
  • Posiblemente nos será costoso, y nos incomodará temporalmente.
  • Pero Dios no nos abandona. Dios puede tomar una situación negativa y cambiarla a una positiva.

Si estamos dispuestos a mantener una buena actitud, oírle y obedecerle, Dios hasta nos puede dar mayor influencia, cosecha y bendición. Él asegurará que nosotros lleguemos a nuestro destino.

Si usted se encuentre en una situación difícil creada por una mala decisión, es mi oración que esto le anima a usted a buscar a Dios y recibir de Su gracia. ¡Dios no le ha abandonado!

Sea dispuesto a arrepentirse si Dios le pide hacerlo, y a cambiar su actitud y perspectiva.

Ejercite su fe para recibir las instrucciones y la sabiduría divina para implementar el plan redentor que Dios quiere realizar. El cuadro tal vez será diferente, pero el Señor le ayudará a llegar a su destino.

Por Cliff Bell, © 21 de diciembre, 2019, Todos los derechos reservados.

Para continuar leyendo de esta serie, Parte 3 – LAS TORMENTAS CREADAS POR EL DIABLO, oprime la siguiente foto…

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Para leer la primera parte de esta enseñanza, oprime la siguiente foto.

Navegando las tormentas de la vida. Parte 1/3

PARTE 1 – LAS TORMENTAS QUE DIOS NOS ENVÍA.

Hay tres clases de tormentas que encontramos en la vida:

  1. las tormentas que Dios envía,
  2. las tormentas creadas por las decisiones malas hechas por nosotros o por otros, y
  3. las tormentas enviadas por el diablo.

Cada clase de tormenta requiere una respuesta diferente.

En esta reflexión quiero enfocar en las tormentas que Dios envía…

Algunos no creen que Dios envía tormentas a nuestras vidas, pero veamos que eso es precisamente lo que sucedió con el Profeta Jonás.

Se pudiera argumentar que esta tormenta nunca hubiera sido enviada a Jonás si no fuera por sus propias acciones. Es cierto. Yo pude haber clasificado esta tormenta como “una creada por nuestras malas decisiones.” Pero el hecho sigue vigente que Dios envió la tormenta, y eso requiere una respuesta diferente. Si Dios es Él que envió la tormenta, reprendiendo al diablo no ayudará.

¿Por qué envió Dios una tormenta a la vida de Jonás?

Jonás estaba resistiendo la voluntad de Dios. Jonás no quiso ir a Nínive tal como Dios le mandó. ¿Por qué? Nínive era la capital de Asiria, la nación que había oprimido y devastado a Israel por años. Por lo tanto, Jonás los odiaba, y no quería predicarles ni estar cerca de ellos.

Está fácil criticarle a Jonás, pero ¿cuántas veces Dios nos ha mandado a hacer algo y Le resistimos, o tardamos en obedecer porque era inconveniente o incómodo para nosotros?

Jonás subió a una nave que se dirigía en la dirección opuesta que la Ciudad de Nínive. La tormenta que Dios le envió no enviado para destruirle a él ni a los demás que estaban en la nave. Dios la envió para aplicar la presión necesaria para que Jonás se arrepintiera.

Podemos decir que, en Su amor, Dios estaba “torciendo el brazo de Jonás” para exigir una respuesta correcta de él. La estrategia divina funcionó, y en tiempo Jonás se dio cuenta que sus acciones arriesgaron las vidas de todos que estaban en la nave con él. Jonás instruyó al capitán que le echase al mar para salvar la vida de los demás. Así lo hizo y la tormenta cesó, y Dios envió un gran pez para tragar a Jonás.

Su situación pareció cambiar de mal a peor. En la barriga de ese gran pez, en ese lugar de desesperación, Jonás comenzó a experimentar arrepentimiento por haber desobedecido a Dios. Lo que es más impactante, Jonás se dio cuenta que en su rebeldía a la agenda de Dios él había hecho un ídolo de su propia agenda.

Jonás proclamó,Cuando en mí desfallecía mi alma, del Señor me acordé; y mi oración llegó hasta Ti, hasta Tu santo templo. Los que confían en ídolos vanos su propia misericordia abandonan. Pero yo con voz de acción de gracias Te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es del Señor.” Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme. (Jonás 2:7-10)

Un ídolo es cualquiera cosa que amamos más que a Dios, es cuando buscamos algo diferente a lo que Le agrada a Dios. Los ídolos nos separan de Su misericordia y de Su bendición. Jonás había removido a sí mismo de la protección y misericordia de Dios por causa de su idolatría.

Lo que es impresionante es que el tiempo entero que estaba dentro del pez, el pez le estaba llevando más cerca de Nínive, hacia la voluntad de Dios. Por fin le dejó sobre tierra firme en donde él podía obedecer a Dios y cumplir su tarea designada.

Cuando Jonás llegó a Nínive entregó el mensaje que Dios le había dado para decirles. El mensaje era que vendría un juicio a Nínive en 40 días y que serían destruidos.

Al cumplir con su tarea, Jonás decidió permanecer en la región, no porque anticipaba que se arrepintieran los ninivitas, sino porque tenía un deseo morbo de ser testigo de la destrucción de esa grande ciudad y sus habitantes. Jonás todavía tenía un disgusto fuerte por los ninivitas. No logró poder verlos desde la perspectiva de Dios.

Todo cristiano, pero especialmente el que tiene llamado profético, necesita aprender a abandonar sus prejuicios y actitudes personales y ponerse de acuerdo con la perspectiva de Dios. El profeta necesita hacer más que anunciar una palabra acertada. Necesita representar correctamente el Corazón del Padre. Si Dios los ama, y no los amamos, nunca podremos representarle bien, y el resultado es que promoveremos nuestra propia agenda en vez de la de Dios, y ministraremos muerte en vez de vida.

Jonás encontró una colina desde donde pudo ver todo. Consiguió un lugar que tenía la sombra de una planta para protegerle del calor del sol. Comenzó a contar los días en anticipación del gran espectáculo. Era como uno de los habitantes de Roma esperando ver a los cristianos ser matados por los leones.

Sin embargo, los ninivitas se arrepintieron, y Dios cambió Su plan. En vez de destruirles, les brindó misericordia. La destrucción profetizada no llegó. Si Jonás estaba de mal humor antes, ahora se puso molesto. Otra vez, surgió su rebeldía en contra del plan de Dios. Creía que Dios había hecho una mala decisión, que su propia sabiduría era mayor que la de Dios.

Dios vio la actitud negativa y la ira de Jonás y le envió otra clase de tormenta… Dios preparó un gusano para que hiriese la planta que le daba sombra a Jonás. Luego

envió un viento recio solano para incomodarle y llevarle al arrepentimiento. Pero al llegar el calor, el viento y el sol tan fuerte, Jonás volvió más enojado y comenzó a quejar diciendo que prefiriera morirse.

Muy dramático, ¿no crees?

Dios le reprendió a Jonás porque tuvo más misericordia de su comodidad personal que por una ciudad entera llena de gente creada en la imagen y semejanza de Dios, ¡gente que se había arrepentido mejor que el profeta!

¿Y usted? ¿Cómo responde cuando Dios brinda misericordia y bendición a alguien que a usted no le agrada? ¿Está dispuesto a permitir que Dios le muestre Su perspectiva? ¿a cambiar su actitud? ¿que Su amor sea derramado en su corazón?

Otra vez, no es que Dios buscaba provocar dolor a Jonás. La meta de Dios era ayudarle a Jonás a alinearse con Su Corazón para que le pudiera bendecir. Dios le tuvo mucha paciencia, pero tristemente, no tenemos evidencia bíblica de que Jonás cambió de corazón, y ya no escuchamos más de él.

Cuando hay un área de idolatría o rebeldía en nuestros corazones, Dios es fiel para enviarnos una tormenta suficiente para despertarnos y darnos la oportunidad de arrepentirnos y alinearnos con Su Voluntad que trae bendición. Podemos decir que las tormentas que Dios envía muchas veces es una forma de disciplina.

La disciplina del Señor nos muestra que somos hijos y no bastardos. La disciplina no es igual a castigo. La meta del castigo es provocar dolor. La meta de la disciplina es el enseñarnos. Disciplina viene de la misma palabra raíz que “discípulo”.

En Su amor y misericordia, Dios nos da las condiciones necesarias para que nos despertemos, nos arrepintamos y nos alineamos con Su Voluntad para que podamos experimentar Su bendición.

Si usted está experimentando una tormenta ahora mismo, vale la pena examinar a su corazón para ver si hay algo que Dios le pidió hacer al cual usted está resistiendo. ¿Pueda ser que Dios está aplicando presión para exigir de usted un cambio de actitud o un acto de obediencia?

En vez de enfocarse en la maldad de otros, pida a Dios si hay algo en su propia vida que necesita un ajuste, alguna semilla de rebeldía o de idolatría. Si la hay, arrepiéntase. La gracia de Dios está siendo derramada ahora mismo para ayudarle a hacer el ajuste en su vida.

Se le animo a responder correctamente para que Dios pueda derramar sobre usted Su bendición, y para que su ministerio sea duradero.

Por Cliff Bell, © 30 de noviembre, 2019, Todos los derechos reservados.

El Gran Pez, (c) 2006, Ar.Te.Vi

NOTA: La imagen de la pintura, “El Gran Pez”, es por cortesía de la galería Ar.Te.Vi

© 2006 ar.te.vi.mail@gmail.com Le invito a conocer su galería virtual haciendo un clic un la foto arriba.

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