REPRESENTANDO BIEN A CRISTO

Milagros y manifestaciones sobrenaturales no significan que Dios aprueba de las acciones, método o carácter del ministro.  Dios frecuentemente permite milagros por amor al pueblo a pesar de un líder que Le está mal representando.

En Números 20, el pueblo de Israel estaba en el desierto y tenía sed y comenzó a murmurar.   Moisés y su hermano Aarón se presentaron delante del Señor.  En versículo 8 Dios le instruyó específicamente a Moisés que HABLASE a la peña para que agua brotara.

Pero Moisés estaba enfadado con la murmuración de la gente.  Se los habló fuertemente y con rabia los llamó “rebeldes”.

Luego, en vez de hablar a la peña, tomó su vara y la GOLPEÓ

– dos veces. 

El agua fluyó.  Era un milagro. 

El pueblo y todos sus animales pudieron saciarse del agua.   Pareció que fue todo un éxito. 

Pero Dios no estaba contento con Moisés y Aarón. 

Números 20:12 dice: 

“Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.”

La Nueva Traducción Viviente lo dice de esta manera:

“«¡Puesto que no confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas, ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!».”

Dios permitió el milagro por Su misericordia para con el pueblo.  Pero Moisés no había representado bien a Dios, ni Le había honrado como Santo delante de ellos.

Moisés había desobedecido instrucciones específicas.  Sus acciones híper-dramáticos en combinación con su ira y palabras fuertes hacia el pueblo no representó correctamente al Rey de Gloria.   Le costó su entrada a la Tierra Prometida. 

Hay ministros que parecen tener éxito porque los milagros fluyen.  Tienen el reconocimiento del hombre y los aplausos.   Pero, al final de las cuentas, si no representaron bien a Dios, ¿qué les costará?

Milagros no son suficiente prueba de que Dios está feliz con el ministro o que haya aprobado su método, ni mucho menos de una actitud negativa de su corazón. 

Cuando Cristo fue traicionado por Judas en Getsemaní, (Juan 18:10-11), Simón Pedro no representó a Cristo al herir a Malco con su espada cortándole la oreja derecha.  Cristo le tuvo que reprender e instruir a poner su espada en su vaina, y sanó a Malco.   Gracias a Dios que Pedro aprendió de su experiencia y volvió uno de los líderes más importantes de la Iglesia Primitiva.

¿Cuántas veces ministros se ofenden por alguna ofensa percibida de parte del pueblo y se les “corta las orejas” con sus palabras fuertes?  En muchos casos las personas que les han frustrado ni están presentes, pero toda la congregación recibe los golpes.  ¿Cuántos ministros hacen esto para hacerse sentir más grandes, y se auto justifican por los milagros que Dios permite por Su misericordia al pueblo?

Jonás no representó bien a Dios en Nínive. Ni quiso ir porque tenía un disgusto fuerte para esa ciudad que era la capital de la nación que había devastado a su tierra por años.

Jonás no pudo superar a sus sentimientos negativos hacia los habitantes de Nínive.  No pudo comprender por qué Dios les tuviera misericordia y detuviera el juicio que había proclamado cuando Nínive se arrepintió. Jonás estaba más preocupado acerca de su comodidad personal cuando se murió la planta que le daba sombra.

Después de una sola tarea en la cual no representó bien a Jehová, nunca más escuchamos de Jonás.  Su ministerio fue de corta duración. ¿Cuántos ministerios hoy son de corta duración porque no representan bien a Dios?     

Ministros también somos vasos de barro. Es cierto.  Y Dios en Su misericordia nos ha dado una responsabilidad muy grande y temible.  

No fuimos escogidos por nuestro talento, por nuestra sabiduría, ni buen comportamiento.  Es por la gracia de Dios.

Cuando nos creemos muy importantes y ungidos, debamos meditar nuevamente en esta Escritura:

“26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.” 1ª Corintios 1:26-29

La unción no pertenece a nosotros para lanzar según nuestros caprichos, ni para impresionar a los demás con nuestro ministerio.  La unción pertenece a Dios para cumplir Su propósito, y es una responsabilidad temible. 

Tenemos que aprender a morir a nosotros mismos, obedecerle a Dios, y permitir que Cristo sea visto y escuchado por medio de nosotros. 

No podemos permitir que nuestras emociones nos dominen, ni que nuestro estilo robe la gloria que pertenece a Dios. 

Cuando permitamos ser dominados por la frustración, la ira, el orgullo u otro aspecto de nuestra carne  en nuestras vidas, el resultado es que mal representamos el Corazón del Padre a otros  … dejamos de mostrar la Santidad de Jehová a los demás, y arriesgamos nuestro proprio destino profético.

Sea usted un pastor o no, todos representamos Cristo a alguien.  Le invito a orar lo siguiente conmigo. 

Padre Santo, vengo a Ti en el Nombre poderoso de Jesucristo.  Sólo Tú eres Dios, el Gran Yo Soy.  Sólo Tú mereces recibir toda la gloria y honra.

Gracias por haberme amado, salvado, justificado, y llenado con Tu Santo Espíritu (1ª Corintios 6:11).  Gracias por haberme llamado y dado el gran privilegio de ser primeramente Tu hijo (1ª Juan 3:1), y también la responsabilidad uno de Tus representantes aquí en la tierra. Quiero andar como es digno de la vocación con que me llamaste (Efesios 4:1).

Te pido perdón por las veces que yo me engrandecí en mis propios ojos, cuando tenía un concepto más alto de mi mismo que lo que debía de tener, cuando traté a los otros como si fueran menores que yo.

Te pido perdón por las veces que no Te he representado bien, y no he mostrado Tu Santidad a otros.  Te pido perdón por  las veces que he perdido la paciencia, que me he frustrado con los otros – los que Tú amas más que a Tu Propia Vida.  Te pido perdón por las veces que me he permitido engrandecer al grado que llamé la atención a mí mismo en vez de a Ti.

Gracias por Tus misericordias que se renuevan cada día (Lamentaciones 3:22-23), y por el perdón que me ofreces (1ª Juan 1:9).  Lo recibo ahora mismo por la fe. Y por cuanto he recibido misericordia, puedo ser misericordioso.  Por cuando he recibido de tu amor, puedo amar a otros. Por cuanto has sido paciente conmigo, puedo ser paciente con los demás.  Hoy ejercito mi fe para que Tu amor sea derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me fue dado (Romanos 5:5).

Señor Jesús, Tú eres el Buen Pastor, la Iglesia es Tuya y no mía.  Necesito representarte bien.  Por lo tanto me someto a Ti, y por el poder de Tu gracia mostraré Tu amor y benignidad, hablaré la verdad en amor (Efesios 4:15) para ser un mejor representante Tuyo desde ahora en adelante.  Me dedico a exhibir el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-24), tratando a otros con respeto y con dignidad sabiendo que es Tu benignidad que nos lleva al arrepentimiento (Romanos 2:4).

Glorifica Tu Nombre a través de mi vida y en Tu Iglesia. Tuyo es el Reino, el poder y la gloria por siempre.  Amén.

Por Cliff Bell, © 24 de agosto, 2019, Todos los derechos reservados.

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Diferencias entre los Profetas del Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto

Al oír de un profeta ¿qué visualizas? ¿Acaso surge una imagen de alguien de cabello largo y una barba larga, vestido de piel de camello, que come langostas y que está pronunciando juicio sobre los pecadores?

¿Alguien similar en estilo a Elías, Jonás o Juan el Bautista?

Hay mucho que podemos aprender de las vidas y ministerios de los profetas del Antiguo Testamento, pero no debamos usarles como un modelo en todo. Dios quiere que seamos actualizados al Nuevo Testamento. El modelo del profeta del Nuevo Pacto es Jesucristo Mismo.

El ministerio del profeta es la única de las cinco vocaciones ministeriales (Efesios 4:1,11) que se encuentra en ambos Testamentos en la Biblia.

Cuando Cristo inició Su Iglesia y nos cambió del Antiguo al Nuevo Testamento, dio continuidad al ministerio del profeta, pero los hizo como una parte de un equipo (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros nombrados en Efesios 4:11-16).

Cada una de estas cinco vocaciones ministeriales representa una quinta parte del ministerio de Cristo Mismo a Su iglesia, y son dadas para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para edificar a la Iglesia, cada una con su unción y función particular.

La función del profeta (lo que hace) no ha cambiado entre el Antiguo y el Nuevo Pacto. No obstante, aunque la función no ha cambiado, la apertura del Nuevo Testamento y la época de gracia (en vez de la Ley) demandan un cambio en el enfoque y el mensaje proclamado por los profetas.

Hay algunas personas que luchan con el concepto de profetas modernos por cuanto creen que una función de un profeta es producir más Escrituras. Ese es un concepto erróneo.  Dios usó a muy pocos de los profetas para producir lo que es ahora Sagrada Escritura.

La Biblia hace mención de cientos de profetas, algunos por nombre, pero la gran mayoría no fueron nombrados. 1ª Reyes 18:4 revela que hubo una matanza de profetas por Jezabel (no sabemos cuántos ella logró matar), y que hubo 100 profetas más escondidos en cuevas por Abdías. De los cientos, tal vez miles de profetas que vivieron durante el Antiguo Testamento, menos de a 30, produjeron escritos que están incluidos en la Santa Biblia.

Gracias a Dios, las Escrituras ahora están completas. Nadie hoy puede agregar a las Santas Escrituras. Toda profecía declarada hoy está sujeta a la Biblia ya escrita.

Aquí quiero destacar las diferencias más notables entre el ministerio del profeta del Antiguo Pacto y el del Nuevo Pacto.

DIFERENCIA #1
LOS PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO MINISTRABAN BAJO LA LEY; LOS DE HOY MINISTRAN BAJO LA GRACIA.

Bajo la Ley, la pena de muchos pecados era la muerte, y los culpables fueron apedreados: los blasfemos, idólatras, los que incitaban otros a la idolatría, los fornicaros y adúlteros, y hasta los hijos rebeldes y borrachos. (Deuteronomio 13, 17, 21, 22; Levítico 24). Hubo muchas reglas estrictas que tuvieron que guardar.

CONSIDERANDO LA SEVERIDAD DE LA LEY, NO ES, ENTONCES, UNA MARAVILLA QUE LAS PROFECÍAS DE LOS PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO SE ENFOCARON MUCHO EN EL PECADO Y EL JUICIO.

En el Antiguo Pacto tuvieron que hacer sacrificios continuos de animales para “pagar el enganche” para el pecado hasta que el precio entero pudo ser pagado. …algo que solo la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios, pudo pagar el precio en su totalidad (Hebreos 10:11-14).

EN CONTRASTE, LOS PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO MINISTRAMOS EN LA ÉPOCA DE LA GRACIA. El precio del pecado, de TODO pecado, fue puesto sobre Cristo en la Cruz del Calvario.

Toda la ira de Dios fue derramada sobre Cristo para que nosotros pudiésemos recibir misericordia y gracia. Dios nos ha dado el “ministerio de la reconciliación” (2ª Corintios 5:18). Dios nos ofrece perdón y vida eterna por medio de la obra completa de Cristo.

POR LO TANTO, LOS PROFETAS HOY EN DÍA NO DEBEN ESTAR TAN ENFOCADOS EN PECADO Y JUICIO, SINO EN RESTAURACIÓN, RECONCILIACIÓN (2ª Corintios 5:18), y en EDIFICAR A LA IGLESIA (1ª Corintios 14:3, 12) en EQUIPAR A LOS SANTOS para la obra del ministerio (Efesios 4:11-16) Y PREPARAR CAMINO para la venida del Señor (Lucas 1:17 y 3:4). Debamos proclamar el mensaje de restauración y declarar cuál es el corazón de Dios por ellos.

Poca profecía es para PREDECIR. La mayoría es para PROCLAMAR cual es la voluntad, la mente y el corazón de Dios. Las profecías que ministramos deben de edificar y de ministrar vida (Juan 6:63). Aunque podemos aprender mucho de las vidas de los profetas del Antiguo Testamento, nuestro ejemplo principal que seguir no debe de ser Elías, ni Ezequiel ni Jeremías, sino Jesucristo Mismo, el Profeta (Hechos 3:22-23).

DIFERENCIA #2
EN EL NUEVO PACTO, EL ESPÍRITU SANTO YA DESCENDIÓ Y AHORA HABITA EL CORAZON DEL CREYENTE

Durante el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo moraba entre los querubines que estaban en el propiciatorio del arca del pacto (Éxodo 25), detrás del velo del Tabernáculo o del Templo.

El Espíritu Santo descendía sobre los profetas mientras profetizaban, pero no moraba en ellos. Una y otra vez leemos que “el Espíritu de Jehová vino sobre él…” y la persona hizo cierta cosa. Ejemplo: El Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, y profetizó en 2ª Crónicas 20:14-20. Pero no leamos que el Espíritu Santo “moraba en” alguien como es cierto para los creyentes del Nuevo Testamento.

Cuando Cristo exclamó, “acabado es” y rindió Su Vida, el precio del pecado fue pagado en completo, y el velo que separaba al hombre de Dios fue roto (Mateo 27:51).

Dios ya no habita en templos hechos por las manos de hombres (Hechos 7:44-50), sino que ahora habita en los corazones de aquellos que han creído en Su Nombre (1ª Corintios 3:16-17; Romanos 8:9-11).

Ya no tenemos que esperar que “descienda la unción del Espíritu Santo” sobre nosotros. ¡El Espíritu Santo ya descendió! El Espíritu Santo ha sido derramado desde el Día de Pentecostés, y no se ha ido.

El Espíritu Santo ahora está dispuesto a manifestarse por medio de cualquiera persona que se disponga por la fe.

Los que somos hijos de Dios somos templo del Espíritu Santo Quien habita en nosotros (1ª Corintios 3:16). Ahora debamos buscar Su Rostro y avivar el fuego del don de Dios que ya está en nosotros (2ª Timoteo 1:6).

¿Estás actualizado al Nuevo Testamento? ¡Espero que sí!

DIFERENCIA #3
LA MOTIVACIÓN DEL AMOR EN LA MINISTRACIÓN
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Actualmente, no es tanto un cambio completo.  Dios siempre ha sido amor (1ª Juan 4:8) tanto como verdad y justicia. 

Pero en el Nuevo Pacto, Cristo puso un énfasis mayor sobre la condición del corazón del ministro.  De hecho, el Apóstol Pablo declaró que sin la motivación del amor, un ministerio con milagros y buenas obras no tiene ningún valor con Dios.

En el Nuevo Pacto hemos sido dados el ministerio de la reconciliación. Algunos preguntan ¿entonces no debe el profeta del Nuevo Pacto confrontar al pecado? ¿No debamos llamar las personas al arrepentimiento? Pues sin arrepentimiento no puede haber reconciliación con Dios.

Por supuesto, la profecía puede llamarnos al arrepentimiento. Hay tiempos en los cuales Dios pide a un PROFETA MADURO (estas cosas no se deja a un neófito) a confrontarle a alguien con el fin de restaurarle en amor.

No obstante, la MANERA en la cual lo hacemos no debe de ser una que humilla a las personas, especialmente si estamos ministrando públicamente.

En el Nuevo Pacto, Dios puso un énfasis fuerte y primordial sobre nuestras MOTIVACIONES como ministros. Nos hizo saber que hablando la verdad no era suficiente, no es el mensaje completo.

Las motivaciones del corazón penetran el mensaje que entregamos. Si no somos motivados por el amor, no podemos representar correctamente la Persona de Dios hacia las personas a las cuales estamos ministrando.

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.” 1ª Corintios 13:1-3

Dios es un Dios de verdad y de amor al mismo tiempo.  Tenemos que ministrar de una manera que los impulsa correr hacia Dios, no que se escondan de Él. Debe de ser la verdad EN AMOR. Efesios 4:15 dice:

“Más bien, AL HABLAR LA VERDAD EN AMOR, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo…” (NBLH)

La triste realidad es que muchos con llamados verdaderos de profeta no se han preparado lo suficiente, y se han quedado atorados en el Antiguo Pacto. No han permitido que el carácter de Cristo, el amor de Dios, sea desarrollado en sus corazones. Se ofenden por el pecado de otros (sin poder ver sus propias debilidades), y se apresuran para juzgar a otros y a pronunciar juicio sobre ellos.

Los que tienen un llamado a la vocación ministerial del profeta deban de prepararse ANTES de ser lanzados o nombrados.

El tener un llamado, una unción y una manifestación de dones no es lo suficiente para ser un representante correcto del Corazón de Dios al nivel de un profeta.

Todos tenemos dones (1ª Corintios 12:7; 14:12,31). El Espíritu Santo vive en cada creyente y todos debamos de manifestar los dones del Espíritu Santo para provecho (1ª Corintios 3:16; Juan 14:12).

El Capítulo 13 de 1ª de Corintios nos explica en gran detalle cuál debe de ser nuestra motivación con la ministración de los dones y la profecía dentro del Nuevo Pacto: el amor.

Medite usted en lo siguiente:

  1. Dios ama aún el pecador más vil más que a Su propia Vida,
  2. Cada ser humano fue creado en la imagen y semejanza de Dios y es digno de ser tratado con dignidad y respeto,
  3. Cristo pagó el precio entero del pecado,
  4. Cristo nos entregó el ministerio de la reconciliación (2ª Corintios 5:18-19),
  5. Todos estamos en necesidad de la misericordia de Dios.

Cuando comprendemos estas cosas como debamos, entonces procuraremos profetizar de una manera que refleja el amor de Dios. No andaremos pronunciando juicios sobre otros a la ligera.

Si nuestro corazón no se rompe como el Corazón de Dios al pensar de la severidad de las consecuencias del pecado en la vida de alguien, no somos cualificados a ofrecer una palabra de corrección a nadie.

Aún en el Antiguo Pacto, Dios buscó oportunidades para extender de Su misericordia y perdón.

El ejemplo clásico es la Ciudad de Nínive en el libro de Jonás. Dios envió Jonás a la Ciudad de Nínive, la capital de la nación que por años había oprimido y devastado a Israel, la niña de los Ojos de Dios. Siendo judío, Jonás tenía una aversión por Nínive y no quiso ir, pero Dios le “torció el brazo”.

Jonás llegó y proclamó el mensaje de juicio y de destrucción que Dios le había dado sin mencionar una oportunidad de recibir misericordia si se arrepintieran. Pero cuando el pueblo se arrepintió, Dios detuvo el juicio.

Al terminar los 40 días especificados en la profecía, el juicio no vino. Tristemente, Jonás no pudo apreciar la misericordia de Dios extendida a Nínive, y Dios le tuvo que reprender al profeta.

Si aún en el Antiguo Pacto Dios buscó oportunidades de tener misericordia de la humanidad, ¿cuánto más ahora, bajo la Gracia, busca Dios oportunidades de extender la misericordia y perdón para los que se arrepienten?

“6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.” Romanos 5:6-11

Dios no solamente ama; Él es amor. Romanos 2:4 nos revela que ES LA BENIGNIDAD DE DIOS QUE NOS GUÍA AL ARREPENTIMIENTO. No el temor de Su ira. Si queremos reconciliar alguien a Dios debamos ser un reflejo de Su benignidad. Dios desea un cambio de corazón motivado por amor a Él no motivado por temor de un castigo.

CLAVES IMPORTANTES ACERCA DE PALABRAS DE CORRECCIÓN

Hay una MANERA de entregar una profecía que llama al arrepentimiento para que el ministrado sepa de qué se trata, y Dios lo sabe, pero que no estamos alimentando al espíritu de chisme dentro de la congregación ni humillando a nadie.

Normalmente esa clase de profecía es DADA EN PRIVADO y por medio de alguien que tenga una relación establecida como una autoridad en la vida de esa persona, …ALGUIEN QUE AMA a la persona y que desea verlo restaurado y no destruido.

1ª Pedro 1:22-23 “22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;”

Reitero que en vez de enfocarnos en juicios sobre los pecadores, debamos enfocarnos en el mensaje de restauración y declarar cuál es el corazón de Dios por ellos. La profecía personal debe de proclamar cual es la voluntad, la mente y el corazón de Dios hacia la persona de una manera que edifica y que ministre vida.

DIOS QUIERE QUE SEPAN CUÁLES SON SUS PLANES BUENOS QUE TIENE POR ELLOS (Jeremías 29:11), CUÁL ES EL POTENCIAL QUE TIENEN EN DIOS, Y LO QUE DIOS PUEDA HACER SI ES QUE RESPONDAN A SU AMOR.

Los que persisten en ministrar con una actitud de ofensa, de ira y de superioridad (como si nosotros no tenemos necesidad de la misma misericordia de Dios) y que juzgan a otros, proclamando juicios sobre otros últimamente cosecharán de lo mismo.

Mateo 7:1-41 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Vea también Lucas 6:27-38)

SEAMOS UN REFLEJO DEL AMOR DE DIOS.

  • Permitamos que Dios purifique nuestras motivaciones y que Su amor sea derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu que nos fue dado (Romanos 5:5).
  • Permitamos que Dios nos ayude a mirar a las personas mediante Sus Ojos, para que veamos el valor que tienen y que les fue impartido por el precio que Él pagó por ellos.
  • Solo entonces podremos ministrar efectivamente como ministros del Nuevo Pacto.

CUALIDADES DEL AMOR DE DIOS

“4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido (“no se comporta con rudeza” NVI), no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1ª Corintios 13:4-7 RVR60

Los que ministramos los dones del Espíritu debamos crucificar a la carne y permitir que el FRUTO del Espíritu también sea evidente en lo que ministramos.

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” Gálatas 5:22-26

Este mismo pasaje se continúa en Capítulo 6, y nos enseña cómo debamos restaurar a los que son hallados en un pecado. Enfatiza que NUESTRO PROPÓSITO NO ES CASTIGAR, SINO RESTAURAR Y RECONCILIAR. Y otra vez, nos amonesta considerar a nuestro propio corazón.

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” Gálatas 6:1

Juntamente con el amor, nos dice que tenemos que restaurarlos con “un espíritu de mansedumbre.” Mansedumbre (Strongs #4240, “praúteetos”). Significa “con humildad, apacibilidad, suavidad, y templanza.”

El confrontar al pecado en amor con el fin de reconciliar es solo una parte del ministerio profético. Dios quiere animar y edificar a Su Pueblo.

Dios quiere proclamar sanidad a los heridos y quebrantados de corazón, libertad a los cautivos, esperanza a los que no la tienen.

Dios desea impartir visión a los que no han podido ver cuál es el plan de Dios para sus vidas.

“18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19

Además, Dios desea identificar e impartir dones y unciones para empoderar a Su pueblo a ser más efectivos en representarle en la tierra. (1ª Timoteo 4:14).

Es fácil hallar pecado y debilidades. Pero los que son ministros proféticos deban poder ver en otros también su potencial, el tesoro, los dones y talentos que Dios les haya dado a cada uno y entonces proclamar un mensaje que les ministre vida.

Por Cliff Bell, © 16 de junio, 2017, editada y ampliada el 4 de junio, 2019.  Todos los derechos reservados.

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¿Era Juan el Bautista el último profeta?

Hay quienes que no creen que el ministerio del profeta es vigente hoy en día.   Para avalar su posición citan algunas palabras de Jesús fuera de contexto e ignoran muchos otros pasajes importantes.  ¿Cuáles palabras de Jesús utilicen? Aquí están:  Le invito a abrir su Biblia para verificar todo esto.

“La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.” Lucas 16:16

“Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan .” Mateo 11:13

Cualquier alumno serio de la Biblia sabe que para hallar la sana doctrina tenemos que leer cada Escritura en su contexto.  Además tenemos que interpretar Escritura con Escritura. 

Si interpretamos estos dos versículos como prueba que Juan era el último profeta y que no habría más profetas después de él, tuviéramos que ignorar y desechar a muchos otros pasajes en el Nuevo Testamento que comprueban que no fue así y que cancelan esa interpretación.  Vamos a cubrir estas otras Escrituras importantes.

¿Puede Cristo contradecirse?

Primero, si Juan el Bautista fuera el último profeta de todo tiempo, entonces Jesucristo contradijo a Si Mismo cuando Él instituyó (después de Juan) a los Cinco Ministerios del Nuevo Testamento en Su Iglesia según Efesios 4:11-16.

Efesios 4:11 establece y nombra los cinco ministerios. apóstoles, PROFETAS, evangelistas, pastores y maestros.  Estos son los líderes Dios puso en Su Iglesia para cumplir Su propósito.

Versículo 12 nos explica el propósito de dichos ministerios.  “…a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo

El versículo 13 nos anuncia la duración de esos cinco ministerios.  De una forma contundente nos dice que los Cinco Ministerios seguirán “HASTA que TODOS lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un VARÓN PERFECTO, a la medida de la estatura de la PLENITUD DE CRISTO.”

Todavía no hemos llegado a esa meta; así que todavía necesitamos a todos los cinco ministerios, incluso a profetas. Esto fue confirmado cuando veamos a múltiples profetas ministrando en el Libro de los Hechos después de Juan.

El Profeta Ágabo ministró unas profecías claves.

Hechos 11:27-28 dice:

“27 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos, llamado Ágabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.”

Esto nos hace entender que hubo no apenas un profeta, sino múltiples profetas en la Iglesia Primitiva que vivían en Jerusalén.  Ágabo era uno de ellos.  Vea también Hechos 21:10-14 en donde el Profeta Ágabo ministró una profecía personal a Pablo.

La Biblia revela que hubo también múltiples profetas en la Iglesia de Antioquía.

Hechos 13:1 dice, Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, PROFETAS y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.”

Judas y Silas eran dos profetas más de la Iglesia Primitiva, después de Juan el Bautista.

Hechos 15:32Y Judas y Silas, como ellos TAMBIÉN ERAN PROFETAS, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.”

Según las palabras escritas a la Iglesia de Corinto, no era inusual que había múltiples profetas dentro de una sola congregación.  Pablo les escribió para que supieran la importancia de mantener orden y de la sumisión mutua.  Esto ni incluye a los creyentes que pudieran profetizar por poseer el don de la profecía.

1ª Corintios 14:29-33  “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. 30 Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. 31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. 32 Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; 33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.”

¡Obviamente Juan el Bautista no era el último profeta!

Claro, hay falsos profetas también.  Hubo falsos profetas en el tiempo de la Iglesia Primitiva, y los hay también hoy en día.   Lo falso ayuda a comprobar lo verdadero, porque no puede existir lo falso si no existe lo verdadero.  No debamos sobre-reaccionar por causa de lo falso y de lo mal hecho e ignorar o negar la existencia de lo verdadero.

Después de Juan el Bautista, los profetas del Nuevo Testamento fueron mandados a juzgar las profecías que están siendo proclamadas (1ª Corintios 14:29-33) y a someterse el uno al otro para establecer lo que es de Dios, identificar lo que no es de Dios, y para evitar la confusión.

La mayoría de aquellos quienes niegan profetas modernos fueron enseñados por otros ministros quienes nunca experimentaron ni vieron a profetas verdaderos.  Interpretan las Escrituras según su propia experiencia limitada.  Cuando usamos la experiencia en vez de las Escrituras para formar doctrinas estamos en peligro de caer en error.

Si no es una buena idea formar doctrina a base de nuestras experiencias, mucho menos es recomendable hacerlo a base de la falta de experiencia.  Tenemos que leer la Biblia e interpretarla según el pleno consejo de la Escritura.

Oseas 4:6 revela que el mismo pueblo de Dios es destruido por falta de conocimiento.

Desde el inicio en el libro de Génesis Dios usó profetas para declarar Su voluntad y palabra.  Por todo el Antiguo Testamento Dios usó a los PROFETAS como voceros Suyos para con el Pueblo.  Dios habló por medio de JESUCRISTO (también siendo PROFETA según Hechos 3:22-23).

El ministerio del profeta desde Génesis hasta Apocalipsis

Hasta en el Libro de Apocalipsis veamos que los PROFETAS tienen un rol clave en el final de los tiempos (Apocalipsis 11:10).

Claro, la apertura del Nuevo Pacto cambió algunos aspectos del ministerio del profeta.

  1. Hoy en día ya no agregamos nada a las Escrituras.  Al contrario, todo profeta verdadero entiende que TODA revelación profética hoy es sujeta a la Escritura ya establecida en la Santa Biblia (2ª Pedro 1:20-21).  Dios no se contradice; Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8).En verdad, de los cientos de profetas mencionados en el Antiguo Testamento, la tarea y el honor de escribir el Antiguo Testamento fue concedido a apenas entre 25 a 30 profetas.  De la gran mayoría de los profetas que existieron ni conocemos sus nombres. El mismo principio se aplica al Nuevo Testamento ya los apóstoles del Cordero. De los 12 apóstoles del Cordero, solo cuatro fueron elegidos para escribir algo que se convirtió en parte de las Escrituras del Nuevo Testamento.
  2. Además, como ya no estamos bajo la Ley Ceremonial, sino bajo gracia, los profetas de hoy son ministros de reconciliación (2ª Corintios 5:18).  Cristo es el Ejemplo, el Modelo que debamos seguir del profeta del Nuevo Testamento.

¿Cuál era, entonces el mensaje de Cristo en Mateo 11?  Examinemos el pasaje una vez más en su contexto …

“11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan,  14 y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.  15 El que tiene oídos para oír, oiga.”  Mateo 11:11-16

 ¿Qué quiso decir Jesús al mencionar, “…todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.” 

  • “LA LEY” se refería a las Escrituras establecidas hasta ese punto – en particular la Ley de Moisés.  El Nuevo Testamento todavía no estaba escrita.
  • “LOS PROFETAS” se refería a todos los demás profetas después de Moisés y hasta ese momento en tiempo.
  • “HASTA JUAN” fue especificado porque todos los oyentes estaban familiarizados con el ministerio del Profeta Juan el Bautista.  

Juan el Bautista era el último profeta HASTA ESE PUNTO EN TIEMPO cuando Jesús estaba hablando.  Jesús NO DIJO que no habría profetas después de Juan, y era Cristo Mismo que estableció los profetas en Su Iglesia según Efesios 4:11. 

Juan el Bautista era el último profeta del Antiguo Testamento, pues ministró ANTES del comienzo del Nuevo Pacto.  El Nuevo Pacto inicio con la muerte y resurrección de Jesucristo.

CRISTO NO ESTABA LIMITANDO EL TIEMPO DE LOS PROFETAS.  El estaba recordándoles a Sus oyentes que todas las profecías desde el inicio hasta ese momento en tiempo habían anunciado el Reino de Dios – el Reino que ahora había llegado a ellos.  Este Reino les fue anunciado una vez más por Juan el Bautista.

Cristo vino a iniciar el Nuevo Pacto para establecer el Reino de Dios en nuestros corazones.  Cristo mencionó en versículo 14 que Juan el Bautista vino con la unción de Elías para preparar el camino del Señor.  Indicó que Juan era el cumplimiento de la profecía de Malaquías 4:5 “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”

El tema principal de Cristo en este pasaje era del Reino de Dios – el tema principal de todo Su ministerio. El versículo 11 Cristo afirma a Juan el Bautista, pero más importantemente anuncia la apertura del Reino de Dios en la tierra …¡algo poderoso que involucra a cada creyente nacido de nuevo!

Cristo identifica a Juan el Bautista como mayor que toda otra persona que había vivido hasta ese tiempo – mayor que Moisés, mayor que David, mayor que Elías.  ¡Esa fue una declaración radical para los judíos quienes estaban escuchándole a Jesús!

Al mismo tiempo dijo que “el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.”  Según estas palabras, los que son salvos en Cristo dentro del Nuevo Pacto ¡son mayores que Juan el Bautista!!

¿CÓMO PUEDE SER ESTO?  Porque desde que inició el Nuevo Pacto, el Espíritu de Dios ya no vive en templos hechos por las manos de hombres, sino que mora en nuestros corazones (Romanos 8:9).

  • Cada creyente puede ahora vivir con el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:8; 1ª Corintios 3:16).
  • Cada creyente puede ahora oír la voz de Dios (Juan 10:27), profetizar (1ª Corintios 14:31), y vivir una vida sobrenatural usando los dones del Espíritu Santo (1ª Corintios 12:7, 31; Marcos 16:17-18; Juan 14:12).

Así que este pasaje que algunos tuercen para negar a los profetas y la voz profética hoy en día ¡actualmente hace todo lo contrario!

Si la comparamos con otras Escrituras, no solamente afirma a los profetas, sino que anuncia que ahora con el Nuevo Pacto y la apertura del Reino de Dios la unción profética pueda fluir por medio de cada hijo de Dios.  Esa es nuestra herencia en Cristo.

El que tiene oído para oír, oiga.

Una Oración:

Padre Santo, gracias por los cinco ministerios que has dado a Tu Iglesia para mi edificación.  Pero aun más Te doy gracias por enviar a Jesucristo a tomar el castigo de mis pecados para que yo pueda recibir la vida eterna.

Yo creo y confieso que Jesús es el Hijo de Dios que murió por mí, que resucitó de los muertos el tercer día, y que ahora interceda por mí a la diestra del Padre.

Yo confieso que Jesucristo es mi Señor y Salvador.  Ahora mismo declaro que Jesucristo es Rey de mi vida.

Lléname con Tu Santo Espíritu.  Háblame y guíame a toda Tu Verdad.  Desde hoy en adelante yo me dedico a estudiar las Santas Escrituras para poder saber y recibir más de Tí.   Me dedico a oír y a discernir Tu Voz.   Ayúdame a vivir en la plenitud de Tu poder. Oro todo esto en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.

Por Cliff Bell, © 31 de mayo, 2019,  Todos los derechos reservados.  

(Este artículo originalmente fue publicado en 2013. Editado y revisado en 2016 y en 2019).

 

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¿LE HA SIDO DE EDIFICACIÓN ESTE MINISTERIO?

Si este ministerio le haya sido de edificación, le invitamos a considerar sembrar una ofrenda para ayudarnos a alcanzar a otros.



Las raíces de un ministerio fructífero y duradero – Parte 2

En la primera parte de esta enseñanza, descubrimos que un ministerio legítimo necesita más que dones activados y una unción. Por supuesto que debe de haber esas cosas, pero esas cosas en sí no es suficiente para producir un ministerio fructífero y duradero. Así como un árbol requiere raíces profundas y bien desarrolladas para alcanzar su potencial, producir el fruto esperado, y poder aguantar las tormentas de la vida, un ministerio verdadero necesita raíces también.

Otra analogía que pudiéramos utilizar es de un edificio. Se requiere más que ladrillos, paredes, y techo.  Si no tiene un fundamento, no podrá ser duradero.  Con la primera lluvia fuerte el edificio se debilitará y en tiempo se caerá.  Si acaso viene un temblor, durará menos tiempo.

Cuanto más alto el edificio es, más profundo y fuerte tiene que ser el fundamento. Cualquier ministerio que es una amenaza al enemigo recibirá resistencia y ataques.  Los ministerios que no tiene su fundamento en orden no aguantarán.

Uno puede sostener la apariencia del éxito ministerial por un tiempo corto con unas “fachadas.”  Me refiero a las “fachadas” de música conmovedora, una personalidad carismática, con gritos, la habilidad de hacer un show y de entretener a la gente.

Hasta los del mundo pueden reunir a una audiencia con un buen show, y pagarán para verlo. Pero no medimos el éxito espiritual por el tamaño de la audiencia ni de las ofrendas generadas.  Si no están las raíces, el fundamento correcto, no estará presente la sustancia que produce vidas edificadas ni transformadas, y faltará la unción verdadera que pudre los yugos del enemigo.

Desgraciadamente, hay muchos ministerios que apenas tienen fachadas, una apariencia exterior de vida, pero al examinarlo de cerca, no hay fundamento ni sustancia. Estos ministerios, tarde o temprano, vendrán para abajo hiriendo a muchos en el proceso.  ¿Acaso usted no lo ha observado?  No vuelva usted una estadística de fracaso.  Invierte en desarrollar a sus raíces ministeriales y personales.

Ya hemos examinado las raíces de la INTIMIDAD CON DIOS y el ESTUDIO BÍBLICO sistemático y consistente. Ahora vamos a examinar la raíz de las relaciones sanas.  

RAÍZ 3 – Relaciones sanas con otros.

Ya hemos hablado de nuestra relación con Dios (la intimidad con Dios). Pero un ministerio que permanecerá también se requiere relaciones claves con otros, relaciones sanas y en orden.

Al diablo le es de mucho beneficio cuando hay cristianos, matrimonios o grupos de cristianos (iglesias) llenos de conflicto, ofensa, y división.  Los demonios tienen una fiesta en donde existen esas cualidades en la atmósfera o en un corazón.  El diablo sabe que tales personas o ministerios son contaminados por su ofensa y por su amargura (Hebreos 12:15), y vulnerables a toda clase de influencia demoníaca.

Estos cristianos contaminados están engañados si piensan que pueden funcionar como ministros de reconciliación (2ª Corintios 5:18). En vez de ser una luz en la comunidad, traen vergüenza al Nombre de Cristo.

Si no hay arrepentimiento y sanidad, en tiempo vuelven voceros de demonios: pensando que están profetizando, lanzan adivinación y maldiciones. Sus jóvenes vuelven enfadados y corren de la iglesia pensando que Dios es así (Hebreos 12:15) porque Le hemos mal representado.  Sí, al diablo le encanta esa clase de cristiano.

Por otro lado, Salmo 133 nos revela que en donde hay unidad también viene la bendición de Dios.  Por eso es tan importante guardar en orden nuestras relaciones.

LA PRIMERA RELACIÓN ES CON SU ESPOSA (o si usted es mujer, con su esposo). Bíblicamente tenemos apenas dos relaciones que son de pacto sagrado: la primera es con Dios y la segunda es nuestro matrimonio. Para un ministerio fructífero y duradero nuestras prioridades tienen que estar en este orden:

  1. Dios es siempre Primero.
  2. Matrimonio
  3. Familia
  4. Ministerio

Si nuestra relación con Dios sufre, entonces nuestras demás relaciones sufrirán. Pero tenemos que poner el matrimonio y la familia ANTES que nuestro ministerio.  Si el matrimonio está enfermo, el ministerio también volverá “enfermo,” anémico espiritualmente.  Es igual con la familia.

Tenemos que invertir en nuestro matrimonio.  Somos seres humanos, y cometeremos errores. Un matrimonio sano es uno en el cual ambos han aprendido a comunicarse frecuentemente y abiertamente, a perdonar mucho, a orar juntos, y a buscar juntos el rostro de Dios. Un esposo sabio invierte tiempo con su esposa; es bueno si trabajan o ministren juntos, pero también es necesario tomar tiempos de refrigerio juntos.

Yo he conocido a muchos ministros que se dedicaron tanto al ministerio que descuidaron a sus familias. Muchos de ellos terminaron en divorcio, con hijos desviados, o peor.

No hay caso tener a un ministerio grande si su familia termina destruida y sus hijos en el infierno.

La familia es la primera institución que Dios creó, ANTES que la Iglesia y el ministerio.  El matrimonio es una figura profética de la relación entre Cristo y Su Iglesia, y tenemos que invertir en ello.

Ningún ministro, ningún pastor o apóstol o profeta es El Mesías. Usted no puede hacerlo todo y salvar a todo el mundo.  Dios nunca nos llamó a hacerlo todo a solas.  La carga del mundo entero no está apenas sobre sus hombros.

  • El mejor regalo que puede dar a su esposa es amar a Dios con todo su corazón y buscar agradarle. Esto incluye amarla a ella tal como Cristo ama a la Iglesia y dio Su Vida por ella.
  • El mejor regalo que puede dar a sus hijos es amar a su esposa. Doy gracias a Dios por el ejemplo que me dieron mis padres, el del amor para toda la vida.
  • El mejor regalo que puede dar a su congregación es el ejemplo de un matrimonio sano y una familia sana.

Naciones discipuladas inician con familias discipuladas.   El que sacrifica a su familia sobre el altar del ministerio arriesga perder las dos cosas.

Una necesidad vs. la tarea asignada – Yo he sido criticado por algunos por no viajar y ministrar tanto como ellos. Pero doy gracias a Dios que mi familia está en orden y mis hijos aman a Cristo y buscan servirle.  Aprendí que Dios no me pidió desgastarme respondiendo a cada necesidad.  Dios me llamó a obedecerle y cumplir las tareas que Él me haya asignado.  Cristo no respondió a cada necesidad cada vez. No sanó a cada enfermo cada vez.  Cristo hizo lo que Su Padre Le pidió hacer.

LA SEGUNDA RELACIÓN ES CON NUESTRA COBERTURA ESPIRITUAL.  Cada ministro, aunque sea un apóstol o profeta maduro, necesita cuidado pastoral, alguien a quien rendir cuentas.  Los ministerios que insisten a seguir como independientes tarde o temprano terminan con problemas serios.

Si usted no tiene con quién confesar una debilidad o una lucha y pedir ayuda, oración, o consejo usted es un blanco al enemigo.  2ª Corintios 4:7 nos asegura que Dios ha puesto el tesoro de su gloria en vasos de barro.

Todos somos hechos de barro y necesitamos ayuda de vez en cuando. Si usted no me cree, pregúntale a su esposa o a sus hijos (si no les tiene entrenados a decirle apenas lo que desea oír).  Su familia no está ciega ni tonta, están conscientes de su barro, pero le ama y el amor cubre una multitud de errores.  Si usted se humille y les pida ayuda, no solamente le ayudará, le respetará más. Usted será aún más fuerte y noble en sus ojos. 

Me acuerdo de un ministro de renombre que en su día tenía uno de los ministerios más grandes del mundo, pero cayó en adulterio. Él se había dado cuenta que se estaba resbalando, pero no buscó a nadie.  Comentó después, “yo no tenía nadie con quién platicar.”

La realidad es que ese ministro sí tenía una autoridad, pero se consideró superior a su autoridad por causa de sus logros y audiencias grandes. Se había rodeado de los que nunca expresaba una opinión opositora y  que podía manipular.  Sí tenía con quién hablar, pero no aprovechó de ello. En su orgullo, no deseando que nadie vea que no era perfecto, se aisló.

Cuando todo vino a luz, aquel ministro no se sometió al proceso de restauración que le dio su autoridad porque tenía mentalidad de orfandad en combinación de un complejo de “El Mesías.” Dijo, “si me bajo del púlpito, aunque por un par de años, el mundo se irá al infierno sin mí.”  Que tremendo engaño y soberbio.

Uno puede tener un buen padre espiritual, pero si piensa como huérfano no le podrá reconocer ni responder a su autoridad.  No es una cuestión siempre de la falta de padres verdaderos. También tenemos que aprender a ser hijos verdaderos, a comunicarnos, a ser humildes y corregibles, a pedir ayuda en los tiempos de necesidad. El ministerio de aquel hombre nunca se recuperó completamente.  Yo he visto a esta misma historia triste volver a repetirse una y otra vez.

Una buena cobertura espiritual ofrece:

  1. Un ejemplo que seguir (1ª Corintios 11:1).
  2. Una visión que promover (Colosenses 2:6).
  3. Una unción que recibir y ministrar a otros (1ª Timoteo 4:14; 2ª Timoteo 1:6).
  4. Una autoridad legítima delegada. El que no está bajo autoridad no tiene autoridad. (Juan 12:49). La definición de “autoridad” implica que uno ha sido autorizado por otro. Si piensa usted que Dios es el Único que le reconoce, está caminando sobre hielo delgado.
  5. Una identidad y una familia a la cual pertenecer (Lucas 1:63-64). Fuimos creados para ser miembros de una comunidad cristiana, una “familia ministerial” así como es ilustrada por la Tribu de los Levitas, y las familias sacerdotales bíblicas.
  6. Un respaldo espiritual en intercesión y la guerra espiritual (Colosenses 1:3; Lucas 22:31-32).
  7. Una sinergia en las oraciones mediante el poder del acuerdo (Mateo 18:19; Deuteronomio 32:30).
  8. Consejo bíblico cuando hay confusión (Hechos 15:23-29).
  9. Un líder o “padre” espiritual, alguien a quién se pueda acudir para resolver un asunto, y que puede servir como un mentor (Deuteronomio 19:15; 2ª Tesalonicenses 2:11; Filipenses 2:19-22).
  10. Corrección y disciplina administradas en amor cuando es necesario (Hebreos 12:7-8).
  11. Y muchos otros beneficios más.

EN TERCER LUGAR, LAS RELACIONES CON OTROS MINISTROS.

Tenemos que asegurar que nuestras relaciones con otros ministros también son sanas.  Aunque pertenezcan a otra denominación o red ministerial, si son cristianos somos hermanos y trabajando para el Mismo Dios. Puede haber diversidad de estilos, de métodos, y tal vez no estamos de acuerdo con cada puntos doctrinal (me refiero a doctrinas no esenciales a la salvación), pero podemos respetar y honrar el uno al otro en la unidad de la fe.

Cuando permitimos divisiones, la ofensa, el rencor, celos, la sospecha u otra cosa afectar a nuestras relaciones con otros ministros, nos contamina y entristece el Corazón de Dios.  Además, frena o limita el avivamiento en la ciudad.  No estamos en competencia.  Si estamos en Cristo, estamos en el mismo equipo.  Cuando mi hermano mete un gol para el Reino de Dios, si Cristo es glorificado, todos ganamos.

Si otro cristiano marca un círculo en la tierra para excluirle a usted, entonces haga usted un círculo más grande para incluirle a él. Sonríe.  Determine ser un agente de reconciliación y de unidad.

EN CUARTO LUGAR, NUESTRAS RELACIONES CON LOS INCRÉDULOS.

Romanos 12:18 dice, Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”

Sobre todo nuestro testimonio delante del mundo tiene que reflejar los valores del Reino de Dios.

Conozco de pastores que nunca hablan con el regidor ni con el acalde al menos que quieren pedirle un favor.  Ni siquiera toman el tiempo para orar por ellos.  

Nosotros somos mandados a orar por aquellos que están en autoridad civil y a procurar la paz, el bienestar, de ellos y a la ciudad (Jeremías 29:7). Dios quiere que Su Iglesia sea como una ciudad asentada sobre un monte y que bendiga a la ciudad con la Luz de Cristo, las buenas obras, la compasión y la generosidad.

¿Cuál es el testimonio o la imagen que tiene usted y su ministerio delante los líderes de la ciudad?

¿Con sus vecinos? 

¿Pueden ver a Cristo en usted?

Parece que voy a tener que continuar con las otras dos raíces en una tercera parte. Entre tanto, si Dios le habló por medio de esta enseñanza, toma usted unos minutos para responderle.

  • Si el Espíritu Santo le trajo convicción, arrepiéntase.
  • Haga una cita con su esposa.
  • Planea un tiempo para disfrutar con sus hijos.
  • Pida a Dios una estrategia divina para reconciliar con aquel hermano con quien quedó una ruptura.

Por Cliff Bell, © 18 de agosto, 2018, Todos los derechos reservados.

Para leer desde la 1ª Parte de esta enseñanza, sigue este enlace:

Las raíces de un ministerio fructífero y duradero / Parte 1

Para leer la 3ª Parte de esta enseñanza, siga este enlace:

Las raíces de un ministerio fructífero y duradero – Parte 3

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Las raíces de un ministerio fructífero y duradero – Parte 1

No se puede basar un ministerio apenas sobre dones y unción. Son importantes, pero no son suficientes para un ministerio fructífero y duradero.

Un árbol no puede alcanzar su potencial de tamaño ni producir el fruto esperado si no ha desarrollado raíces profundas.  Las raíces no solamente proveen estabilidad para poder sobrevivir las tormentas de la vida sin caerse, le ayudan a alcanzar las aguas del subsuelo y el alimento necesario para su desarrollo.  Es así con cualquier ministerio. Sin las raíces no tendrá estabilidad para permanecer, ni producirá el crecimiento ni el fruto deseado. 

Muchos dicen, “yo tengo dones.” Por supuesto.  ¡Todos tenemos dones! 1ª Corintios 12:7 lo dice bien claro, “pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”   Capítulo 14 y versículo 31 declara “podéis profetizar todos, uno por uno para que todos aprendan y todos sean exhortados.”

El hecho de que puede profetizar o hacer un milagro no es suficiente evidencia de que sea llamado por Dios a un ministerio quíntuple. Todos hemos sido dados dones tanto como una medida de fe (Romanos 12:3). Si usted puede profetizar, significa que usted funciona. Los dones del Espíritu no operan a base de nuestra madurez ni de nuestro conocimiento bíblico ni de otras cualidades esenciales para un ministerio legítimo y duradero.  En algunas maneras sería más fácil si fuera así, pero Dios, en Su sabiduría, determinó que los dones operan simplemente a base de la fe. Esa es una razón que hay tanto abuso de los dones y la razón que todos necesitan entrenamiento en el uso de sus dones.

Lo bueno es que no se requiere dejar a su empleo secular y ser ordenado como ministro quíntuple para desempeñar su ministerio como miembro del Cuerpo de Cristo.  Necesitamos que cada creyente utilice la unción y los dones que Dios le ha dado en su lugar de empleo, en la ciudad, en el mercado de trabajo, en las escuelas, etc., para ser sal y luz a la comunidad.

Otros dicen, “yo tengo la unción del Espíritu Santo.”  La realidad es que cada creyente nacido de nuevo tiene el Espíritu de Dios morando en sí. 1ª Corintios 3:16 establece que el Espíritu de Dios, de dónde proviene la unción, reside en cada creyente. Todos podemos, y debamos, avivar “el fuego del don de Dios” que está en nosotros (2ª Timoteo 1:6).  Pero el profetizar o ministrar a otros no es algo que debamos tomar a la ligera, sino con el temor de Dios.  No medimos la unción por la cantidad de gritos, de lágrimas, de manos estremecedoras, ni por las personas caídas al suelo. Medimos la unción por el fruto: los yugos podridos, cadenas rotas y vidas transformadas. 

Los que faltan entrenamiento, una motivación de amor y un corazón no contaminado fácilmente pueden volver ungidos por demonios sin darse cuenta.  Éstos, en vez de ministrar palabras que edifican al Cuerpo de Cristo (1ª Corintios 14:12), resultan lanzando maldiciones o palabras de adivinación.

Los que tienen un llamado verdadero no se jactan por poseer una unción, sino que la utilicen para promover los propósitos de Dios y servir a otros. He visto a muchos ministerios que vienen como un cohete con mucho ruido, con señales y milagros, pero si no tienen las raíces desarrolladas desaparecen rápidamente de la escena.  Algunos se caen en un pecado sexual, el divorcio, otros se desvíen por una doctrina errada, o se desanimen por los afanes de la vida. Lo más triste es que las vidas que dañan en el proceso.

¿Cuáles son las raíces de un ministerio fructífero y duradero?  Voy a cubrir un total de cinco en esta serie, iniciando con dos en esta instalación.

RAIZ 1. Una relación íntima con Dios.

Una relación íntima con Dios es un estilo de vida. Es una a vida de oración y de adoración, no apenas algo que hacemos cuando vamos al culto. Cualquier ministro debe de estar tan enamorado con Dios que Le busque con todo su corazón.

Estoy hablando de alguien que teme a Dios y busca agradarle a Él. Por lo tanto usa mucho cuidado al ministrar a otros para no representar incorrectamente a su Amado.  Su deleite es estar en la Presencia de Dios, practica la Presencia de Dios, incluye a Dios en sus decisiones.

Un ministro verdadero es un adorador que no necesita un CD o un grupo musical para dirigirle porque lleva continuamente en su corazón y en su boca un canto de gratitud, de alabanza y de adoración. Es alguien que ha aprendido a oír la Voz de Dios y ser guiado por Su Espíritu Santo dondequiera que esté. No se desanima cuando otros le persiguen o hablen mal de él, porque valora más la aprobación de su Padre.

RAÍZ No. 2. ESTUDIO BÍBLICO SISTEMÁTICO Y CONSISTENTE.

El estudio sistemático de la Palabra de Dios produce en nosotros un conocimiento amplio de las Escrituras que es esencial para todo ministro. Si usted puede profetizar pero no tiene un fundamento bíblico, entonces usted es peligroso. Si no tenemos una reserva bíblica dentro de nosotros, no tendremos nada que ofrecer a otros ministerialmente.

El espíritu de la profecía es el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 19:10). Jesucristo es el LOGOS (el Verbo) de Dios en carne (Juan 1:1 y 14).  Toda la Biblia, (el LOGOS en forma escrita) nació con la profecía (la rhema), siendo inspirada por Dios. Toda profecía (RHEMA) hoy nace (es inspirada por Dios) del conocimiento que tenemos del LOGOS.

Sin un conocimiento amplio escritural no podremos discernir entre la doctrina sana y el error, ni entre lo que nace del espíritu de la profecía y del espíritu de engaño. Hay tantas doctrinas erradas peligrosas disfrazadas con versículos bíblicos torcidos y sacados fuera del contexto.

Tenemos que interpretar Escritura con Escritura. Si no conocemos el pleno consejo de la Escritura seremos vulnerables al engaño. Conozco de varios ministros que iniciaron bien, pero por falta de esta raíz de conocimiento bíblico sus ministerios en poco tiempo fracasaron. Como dijo Cristo, “por sus frutos los conoceréis.”

Cada creyente debe de ser un alumno perpetuo de la Palabra de Dios. Pero un ministro quíntuple (Efesios 4:11), o alguien que se atreve a profetizar a otros tiene una responsabilidad mayor de poder dividir correctamente la Palabra de Verdad (2ª Timoteo 2:15). Esto se requiere un buen entendimiento bíblico y teológico.

Si usted cree que tiene un llamado a una de las vocaciones ministeriales, le urjo a inscribirse en un instituto bíblico o una universidad teológica buena que enseña la Palabra de Dios. Si usted necesita una recomendación, escríbame a mi inbox.

En las siguientes partes hablaré acerca de las raíces de: (3) las relaciones sanas, (4) el fruto del Espíritu (el carácter), y (5) el servicio.  Creo que el contenido le podrá sorprender.

Entre tanto, si Dios le haya hablado por medio de esta enseñanza, tome unos minutos para responderle.  Determine hacer los cambios debidos para desarrollar las raíces necesarias para un ministerio fructífero, duradero, y que cumple el propósito de Dios.

Por Cliff Bell, © 11 de agosto, 2018, Todos los derechos reservados.

Para leer la siguiente parte de esta enseñanza, siga este enlace:

Las raíces de un ministerio fructífero y duradero / Parte 2

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DE POTENCIAL PROFETA, A ADIVINO – Parte 2

UNA DE LAS MANERAS MÁS SEGURAS PARA IDENTIFICAR A UN ADIVINO DISFRAZADO DE “PROFETA” ES QUE NO RINDE CUENTAS CON NADIE. SON INDEPENDIENTES. Aunque dicen que tienen una cobertura, si lo investiga, descubrirá que su “cobertura” es en nombre solamente, y que no hay actualmente ninguna rendición de cuentas. Son “llaneros solitarios” que sirven a sí mismos.  No tienen ninguna relación ni conexión significante con nadie.

Números 22-24   Balaam, profetizaba palabras acertadas, pero era un adivino

Balaam significa, “no del pueblo”. Balaam no tenía un pueblo.  No sirvió a ninguna autoridad. Josué 13:22 identifica Balaam como un adivino.   Su negocio literalmente era adivinar por una “cuota.”  Los emisarios de Balac, vinieron con “dádivas de adivino” (una “ofrenda” de pago) para convencerle “hacer el trabajo” de maldecir a Israel (Números 22:7).  

Es cierto que Balaam pudo oír la Voz de Dios. PERO TAMBIÉN PUDO OÍR LAS VOCES DE DEMONIOS, Y ACUDIÓ A LA VOZ DE MÁS LE CONVENÍA. Yo creo que la razón que Balaam pudo oír la Voz de Dios tan fácilmente en este caso es porque Dios intervino por cuanto el futuro de Su Pueblo Israel estaba siendo arriesgado.

NUESTROS OÍDOS ESPIRITUALES PUEDEN OÍR VOCES O SONIDOS ESPIRITUALES A PESAR DEL ORIGEN. O sea, podemos oír la voz del diablo o la voz de Dios con los mismos oídos espirituales. 

Como seres espirituales, todos tenemos oídos espirituales (Proverbios 20:12). Hebreos 5:14 revela que tenemos que ejercitar nuestros sentidos para discernir entre el bien y el mal. De la misma manera, tenemos que ejercitar nuestros oídos espirituales para discernir entre la Voz de Dios y la voz del enemigo.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Apocalipsis 2:7

CUÁL VOZ VAMOS A OÍR MÁS FUERTEMENTE DEPENDE MUCHO DE NOSOTROS. Como un radio, depende de cómo estamos “sintonizados” y que tan cerca de la difusora estamos viviendo.

Santiago 4:8 dice, “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”  La rebeldía, un espíritu independiente, la ofensa, el pecado sexual, y otras cosas nos puedan impedir la habilidad de “sintonizarnos” a la Voz de Dios, y abren la puerta para la influencia demoníaca.

¿Cómo podemos “sintonizarnos” a oír mejor la Voz de Dios?

Teniendo un corazón correcto delante de Dios (2ª Crónicas 16:9), vivir en obediencia (Juan 14:15-16), valorando la verdad aunque nos duela (Juan 14:6, 17), siendo humildes de corazón (Santiago 4:6), siendo motivados por el amor por Dios y por otros (1ª Corintios 13; 1ª Juan 4), y ejercitando la fe en la Palabra de Dios (Hebreos 11:6). Será bueno estudiar esas Escrituras y meditar en ellas.

Mas estas cosas no estaban en la vida de Balaam.  Hoy en día hay muchos que tenían un llamado (el potencial) de profeta, pero se han vuelto adivinos porque estas cosas no fueron desarrolladas en ellos tampoco.

Balaam era independiente; se sirvió a sí mismo, no a Dios. La única razón por la que Balaam profetizó bendición a Israel en vez de maldición fue porque Dios le amenazó con muerte si Le desobedecía.

Balaam sirvió únicamente a sí mismo; fue motivado por la avaricia y el egocentrismo. Cuando Dios le impidió maldecir a Israel, él halló una estrategia para lograr el mismo resultado sin tener que declarar nada, y lo compartió con el Rey Balac para que Israel se maldijera a sí mismo.

LOS ADIVINOS NO HONRAN A LOS QUE ESTÁN EN AUTORIDAD. Suelen no profetizarle en la presencia de su pastor.  Suelen tomarle a un lado, en el estacionamiento, en un pasillo, u otro lugar no visto por los que tienen autoridad.  O VAN DE CASA EN CASA PARA PODER DECIRLE LO QUE NUNCA DIRÁN EN FRENTE DE SU PASTOR.  Es parte de su operación clandestina y diabólica.

EL ESPÍRITU DE ADIVINACIÓN EN ELLOS BUSCA UNA OFENSA O SEMILLA DE REBELDÍA EN USTED QUE PUEDA ALIMENTAR, y decirle lo que quiere oír.  En el proceso CASI SIEMPRE HECHA DUDA SOBRE LA INTEGRIDAD DE SU PASTOR Y SIEMBRA DIVISIÓN en la congregación. Quiere separarle de su pastor.  Es lo que hace un lobo depredador.

Como ya destaqué, algunas de estas personas tienen un llamado (un potencial futuro) verdadero, pero se han adelantado en los tiempos.

SI ES QUE VAMOS A TENER AUTORIDAD, TENEMOS QUE ESTAR BAJO AUTORIDAD Y RENDIR CUENTAS CON ALGUIEN POR NUESTRAS ACCIONES.

MUCHOS DICEN QUE TIENEN UN PASTOR. PERO POCOS PERMITEN QUE SUS PASTORES LES PASTOREAN.  No les permitan proveer retroalimentación a sus vidas.  Si él intente hacerlo, se enojan. Tales personas, a pesar de cuál sea su llamado, son peligrosas porque rápidamente comienzan a operar en la adivinación y la hechicería.

1ª Pedro 5:5-7 dice: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. 6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;”

La Mano de Dios son las Cinco vocaciones ministeriales, los cuales Cristo estableció en la Iglesia para representar Su Autoridad.  Dios nos manda a someternos a la autoridad que Él ha establecido.  Por supuesto, el adivino no pueden creer que su pastor fue establecido por Dios; no reconoce a nadie que no le reconoce a él mismo.

Entiendo que en ocasiones pueda haber un desacuerdo legítimo y una separación temporal entre ministros y amigos.  Aconteció entre Pablo y Bernabé. Pero si alguien nunca puede hallar a ningún pastor a quien rendir cuentas, es una señal fuerte de peligro. Debemos ser miembros de una comunidad de fe en donde podamos aprender, servir y rendir cuentas.

Entiendo que hay también pastores falsos, pastores inmaduros y pastores no bien entrenados.  Pero si usted se siente rechazado por uno, no es correcto atacarles.  Simplemente declare la verdad en amor.  No conozco a nadie que entró al ministerio con motivo de herir a otros.  Entraron con un deseo genuino de servir a Dios y a otros.  Es por eso que cuando yo veo un error, simplemente proclamo la verdad sin señalar el dedo de juicio a nadie.

Cuanto sea posible Dios nos manda vivir en paz con todos, a amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen (Mateo 5:44-46). Nos mandó a honrar y obedecer a los que están en autoridad, y orar por ellos (1ª Pedro 2:17, 1ª Timoteo 2:1-2; 5:17; Hebreos 3:17). Si hacemos eso, Dios es fiel para corregir a Sus hijos y lidiar con los falsos.  Dios no le ha comisionado a nadie a ser la policía, el juez y verdugo del Cuerpo de Cristo.  Si usted conoce de un ministro que está en un error, ore por él que Dios haga Su voluntad en él.

No podemos controlar a otros. Pero podemos controlarnos a nosotros mismos. Debemos, entonces enfocarnos en hacer los cambios que Dios quiere hacer en nuestras propias vidas.  Es una parte de Su proceso de purificar a nuestros corazones para ser representantes dignos de la vocación a la cual hemos sido llamados (Efesios 4:1-3).

Amado lector, al leer este artículo, ¿puede ser que el Espíritu Santo trajo convicción a su corazón acerca de algo? ¿Habrá un cambio que Dios quiere hacer en su vida?   Entonces ahora es el tiempo de responder a la Voz de Dios. 

Por Cliff Bell, © 5 de septiembre, 2017, Todos los derechos reservados.

 

Se le acuerdo que esta es la segunda parte de una serie de dos enseñanzas. Si no lo ha hecho ya, le animo a leer la primera parte (que está en mi página).

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Permisos

Se le permite compartir en las redes sociales esta publicación en su totalidad directamente desde mi página usando la función de “Compartir.” De hecho, le animamos a hacerlo.  Permiso también es dado a imprimirlo para su estudio personal, o para compartirlo en su grupo pequeño o congregación.  Pero se prohíbe “copiar y pegar” esta reflexión a otra publicación, sea digital o impresa, sin el consentimiento previo del autor.  Gracias por su comprensión.

Entrevista con Cliff Bell y Rubens de Mattos

Este video es del programa SALVESE QUIEN QUIERA que proviene de Asunción, Paraguay grabado hace un año en marzo de 2013.

El anfitrión, Pastor Emilio Agüero Esgaib, de la Iglesia Más Que Vencedores, entrevista a su servidor, Cliff Bell, y también al Apóstol Rubens de Mattos de Grace International de São Paulo, Brasil.

Durante la entrevista contestamos muchas preguntas acerca de los roles del apóstol y del profeta hoy en día.

Tome en cuenta que este es un programa entero de televisión y que dura una hora.

Como un bono súper especial, ¡usted podrá disfrutar del ministerio del Profeta y Salmista Luis Gerardo Aquino Cristales de la Red Global Christian International de Centroamérica!

Así que apártese una hora, reune a su familia, sube el volumen, ¡¡y disfrute!!!